sábado, 15 de noviembre de 2014

EL PERFIL

El perfil de esta boda
Marcelo y Coki han elegido la lectura que acabamos de oír, donde dice san Pablo que el matrimonio es un sacramento grande, que al Apóstol le hace pensar en el amor que Dios nos tiene. Lo mismo que Jesús se entregó  por nosotros así deben entregarse los esposos. Por ese amor es explicable que se abandone a los padres, y que el marido y la mujer se unan para siempre.


Esto en el caso de esta boda –como es lógico– tiene su historia personal: Un día llego Loli a su casa y le dijo a su hija Coki: –Hoy he conocido al hombre de tu vida, parece un torero. Y le enseñó una foto de Marcelo, en la que se le veía de perfil. Y el perfil enamoró a Coki. Y dijo: –Este es para mí... ¿Pero de qué manera lo puedo conocer?



Pasó algún tiempo hasta que ella lo vio en directo. Fue una noche en un bar llamado Gustav Klint. Allí Marcelo le dijo: –¿Tú eres la que dicen que canta muy bien? Y Coki, que es una tímida echá palante, se tenía que jugar el todo por el todo, y por eso le contestó: –Pues si quieres te canto una canción? Y allí, sin anestesia, se lanzó con una colombiana que venía a decir: Quisiera cariño mío...  



Y efectivamente desde aquél día el sevillano enfijatado de Triana no ha dejado de estar enganchado a la tonadillera granaina.



El amor es curioso

El amor es curioso. Como puede un señorito andaluz, que ganó en Pamplona el premio a la buena vida, ser querido por una niña responsable, que ya desde pequeña le planchaba a su padre las camisas, aunque tuviera que subirse a una sillita. 


Sí, porque Coki es una mezcla de corazón de artista con cabeza militar, lo que en argot  del ejercito se llama: pru-pu-sulín, como le diría Antonio, su padre. Coki no es que tenga una cabeza bien amueblada, sino que es más bien como un escaparate de El Corte Inglés. Allí en la sección Macarzi tiene  su alcoba. Y si ella se lo propone, será capaz de vestir a Marcelo con con una calavera bordada en el polo, porque es lo que se lleva. 



Y Marcelo con el modelo de Scalpers, estará encantado. Aunque lo que más le gustaría es llevar la camiseta de su Betis. 



Realmente toda esta historia comenzó gracias a una jornadas gastronómicas del Colegio Mulhacén, donde la dieta mediterránea exigía el aceite. Porque Marcelo dice muy en serio, lo nuestro es el aceite. 



Allí en esas jornadas de Paco Amate le dijo Loli a la madrina de esta boda: 

–Marga, no tendrás un hijo guapo como el que tienes en el Mulhacén. Tengo una niña pa él. Y así con estas palabras empezó la historia de la chica del Colegio Monaita con el chico del Colegio Mulhacén.


Está claro que Marcelo y Coki están enamorados, pero también es cierto que quieren a Dios, por eso han decidido empezar su vida matrimonial contando con Él. Como hemos leído en la primera lectura, que hizo Tobias y Sara: han decidido comenzar su vida matrimonial rezando. Y aquí nos encontramos en la Santa Misa, la oración más grande que puede hacer el ser humano.

Por eso Jesús está presente en esta boda, como estuvo en Caná. El Señor es el invitado más importante, el que no podía faltar. Y junto con él está su Madre. Y ya se ve que María era un poco mandona, como tienen que ser todas la madres. Aunque Jesús le dice que no ha llegado su hora, la Virgen no escucha la negativa y le dice a uno de los criados que vayan a hablar con Jesús para que los novios saliesen de un apuro. Porque seguramente el novio tenía el defecto de ser poco previsor.


Un único defecto, que son dos

Cuando le pregunté a Marcelo si Coki tenía algún defecto, él me dijo que no, que si acaso que es un poco mandona y demasiado madre. Lo que podría decirse con el título de un libro: Algunas mujeres son como todas.


Y al revés cuando le pregunté a Coki. Me dijo que el único defecto de Marcelo son dos cosas: que es muy tranquilón y con mucho carácter. Que se podría traducir: un pasota con genio.



Lo bueno de todo esto es, que no se quieren a pesar de sus defectos, sino que se quieren con sus defectos. Así nos quiere Dios. Por eso puso San Pablo el ejemplo del matrimonio para hablarnos del amor de Dios. 



Hace días estuve en Asturias, y en la catedral de Oviedo conservan como un tesoro uno de los recipientes de piedra –una de las hydrias– que estaban llenas de agua natural potable, y que en las boda de Caná Jesús convirtió en vino.



Dios nos quieren con nuestros defectos y con esa comprensión tenemos que amarnos los cristianos. Y éste es el milagro del matrimonio: convertir lo natural, las debilidades de los dos, en un vino que da alegría. Eso es lo que pedimos hoy para Coki y Marcelo, por medio de la Madre de Dios.




–PRIMERA LECTURA

Tb 8,4b-8: Haznos llegar juntos a la vejez
(378. del Ritual)


–SALMO

Sal 144  
(404. del Ritual)


–SEGUNDA LECTURA

Ef 5, 2a 25-32 : Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
(391. del Ritual)


–EVANGELIO

 Jn 2,1-11: En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos
(416. del Ritual)               
                             
IGLESIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE GRANADA
 Sábado 23 de agosto de 2014, a las 20:00 

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