viernes, 20 de mayo de 2022

BABEL NUNCA MAIS



Sabemos que los Apóstoles se reunieron en Jerusalén para dar solución a los problemas que habían surgido entre los cristianos (cfr. Hch 15,1-2s).

En aquella reunión solemne buscaron la coordinación. Aunque tenían motivos para enfrentarse unos contra otros, no lo hicieron, sino que respetaron las distintas sensibilidades, mientras no se opusieran a las Enseñanzas del Maestro.

Los Apóstoles y sus sucesores gozan de esa capacidad de unir, respetando las opiniones que no vayan en contra del Evangelio.

La compresión y la coordinación no podría darse con la testarudez propia de la falta de la inteligencia. Porque la fe tiene que ir unida a la verdad.

Pero la Verdad no puede utilizarse como un arma arrojadiza, que impacta como una bofetada.

La Verdad sin Caridad encuentra obstáculos para ser recibida. Pero incluso resulta dañina al que la lanza al rostro de los demás, porque no en vez de hacerle bueno le hace orgulloso.

Es una pena que la Verdad sea motivo de desunión. Aunque la Verdad nunca desune, lo que desune es la ignorancia y el orgullo.

Para eso quiso enviarnos Jesús el Espíritu Santo, que es Amor de Dios y nos enseñará todas las cosas (cfr. Jn 14, 23-29).

En la Antigüedad los hombres quisieron construir una torre altísima que llegara hasta el cielo. Hoy esto sería más o menos fácil. Pero aquellos hombres como cimiento de aquel gran edificio utilizaron su orgullo.

La cosa acabó mal y nadie se entendía, igual que sucede unas horas después de haber consumido alcohol, que no se sabe porqué siempre hay disputas.

En Babel no se entendieron, y hubo confusión, porque cada uno fue a lo suyo: podemos decir metafóricamente que no tenía un «habla común».

En el Apocalipsis se nos habla de otra construcción –una ciudad bellísima– que no sube de la tierra al cielo, sino que baja del cielo a la tierra. Porque desde allí el Señor nos ha enviado el secreto para entender la lengua de los demás: quererles.

domingo, 15 de mayo de 2022

YA ES PRIMAVERA



La primavera es una explosión de novedad en la naturaleza. Es un renacer. Por eso la primavera es una figura de la Resurrección de Cristo. Y en algunos sitios a este tiempo se le llama Pascua florida.

El Apocalipsis nos habla de un cielo nuevo y una tierra nueva que ha inaugurado el Señor y que se hará realidad (cfr. Segunda lectura: 21, 1s).

Efectivamente ya es primavera en toda la creación, el invierno del pecado ha sido vencido por el Sol.

Esto quiere decir que, con la Resurrección del Señor, la vida de todos los hombres se ha llenado de novedad.

Y los apóstoles fueron llamados a predicar todo esto (cfr. Primera lectura: Hch 9, 26s). Así lo hizo San Pablo: anunciar la alegre noticia de que Dios nos ama, hasta el extremo de morir por nosotros.

Con su venida, con su Pasión y su Resurrección Dios ha inaugurado un nuevo tiempo, en el que rige un mandamiento nuevo (cfr. Evangelio de la Misa: Jn 13, 31s).

Es cierto que todavía el egoísmo y el interés está mezclado con el amor y el servicio. El trigo y la cizaña crecen juntos en esta Primavera de la Tierra. Incluso están juntos en nuestro corazón.

A veces el mandato del Señor es difícil de cumplir, y puede parecernos imposible: amar a los demás –a todos– hasta el extremo de entregar la vida por ellos, como nos manda Jesús.

De alguna forma este mandamiento es imposible de cumplir con nuestras solas fuerzas: sólo podemos amar como Dios si Él no nos lo da.

En esta época del año hay fiestas folclóricas donde el vino es un elemento esencial, igual que el baile. Estas son dos realidades que se dan en países católicos, porque la ternura por las cosas de la tierra la ha traído el Señor con su resurrección.

Efectivamente habrá un cielo nuevo y una tierra nueva, donde se llenará de alegría la vida de los demás. Allí no habrá borracheras, que siempre son alienantes. Porque la nueva tierra es lo más opuesto al vómito asqueroso de un botellón.

En el nuevo cielo y en la nueva tierra estaremos rodeados de caras sonrientes. Aquello será como un estallido primaveral. Y para llegar allí hemos de «permanecer» en el Señor (cfr. Jn 15, 4s: Aleluya de la Misa).

Permanecer en el Señor consiste en no separarse de Él: hablarle, escucharle, pedirle perdón, recibirle…

¡Qué alegría tener a Dios! Y que sosos somos nosotros al hablar de Él.

¡Sonríe! Eres cristiano. La caras largas son patrimonio del frio infierno. Nuestro enemigo no sabe nada de la alegría de la entrega.

El amor nos hace tener el cuerpo vestido de flamenca. Y aunque llueva un poco ya es primavera hasta en el cielo inglés.

sábado, 7 de mayo de 2022

EL BUEN TAXISTA



Jesús dice: «Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco, y ellas me siguen» (Evangelio de la Misa).

En el Apocalipsis se dice que el Señor es el pastor de los santos y que los conduce hacía la felicidad (cfr. Ap. 7,9s: Primera lectura).

Jesús con su voz nos indica el camino, pero como pastor también nos lleva personalmente hasta el sitio mismo. Además, en el caso de que lo necesitemos, no le importa subirnos a sus hombros.

Nos viene a la cabeza la figura del Buen Pastor con una oveja que lleva alrededor del cuello. La lleva de la misma manera que un padre lleva a su hijo pequeño, cuando algunas veces sale de paseo.

Dios cuida especialmente de nosotros, que somos sus hijos. Y si confiamos en el Señor tendremos siempre paz.

Por eso, los acontecimientos de nuestra vida hay que preverlos con mucha esperanza. El Señor nos ha protegido hasta este momento y cuidará también de nosotros en todas las ocasiones.

Él nos llevará. ¿Por qué vamos a temer? Dios nos ha asegurado que todo contribuye al bien de los que le aman. Pues el mismo Padre que nos cuida hoy, nos cuidará mañana.

Y si en nuestra vida viene algún mal, nos dará también el valor para soportarlo.

Por eso hemos de permanecer siempre en paz, y arrancar de nuestra imaginación lo que pueda angustiarnos y decir con frecuencia a Nuestro Señor: «Confío en ti» ¿Qué puede temer un hijo en brazos de semejante Padre?

Los niños no piensan tanto en sus asuntos porque tienen quien piense por ellos, y sin están junto a su Padre siempre serán fuertes. Si lo hacemos estaremos continuamente en paz.

Eso nos ocurrirá si confiamos en Dios de un modo pleno, invariable. Pero los medios para servir al Señor hemos de desearlos serenamente y sin aferrarnos a ellos. Porque podría pesar que en un momento determinado Él nos impidiera utilizarlos, y entonces nos sintiésemos muy afectados.

«Señor, yo, lo que Tú quieras. Lo que Tú quieras»

Hace unos días me dijo un taxista:

–«Aunque no se lo crea, yo cuando salgo de mi casa le digo al Señor: conduce Tú».

viernes, 1 de octubre de 2021

LA POLIGAMIA


En el Evangelio, el Señor habla de que el matrimonio es de un hombre y una mujer.

Y, además de uno con una, es para toda la vida. Porque lo que Dios une el hombre no puede separarlo.

Un católico puede pensar que es normal tener 4 ó 5 mujeres a la vez.

En occidente, esto nos parece extraño, pero aquí también hay bastantes católicos que viven la poligamia desde su juventud.

Un sacerdote africano, me comentó una vez que estaba sorprendido de la poligamia española.

Efectivamente, también los sacerdotes de aquí nos damos cuenta de que hay bastante poligamia. Sobre todo entre la gente de menos de 30 de años.

Es normal que antes de haber hecho el contrato matrimonial, los hombres de occidente hayan tenido varias mujeres.

No es una poligamia simultánea, sino sucesiva. No es a la vez, sino sucesiva en el tiempo. Esa la diferencia entre la poligamia africana y la poligamia española.

Sucede con bastante frecuencia, entre la gente joven, que conoce a un chico o a una chica, se declaran y a partir de ese momento ya viven como marido y mujer.

Tienen detalles de afecto que yo no he visto que tuvieran mis padres delante de mí, porque los reservaban para el matrimonio.

Hoy suele ser normal que un chico de 17 años y una chica de 16 vivan como si estuvieran casados, aunque se vean solo los fines de semana.

Con el aliciente de que no tienes gastos de comunidad, colegios, ni de agua ni de electricidad.

Y así pueden vivir, con varias o con varios sucesivamente, hasta que ya hacen el contrato matrimonial que, como es lógico, no tiene por qué durar para siempre.

Los curas cuando hablamos con una chica o chico, que llevan año y medio saliendo, estamos tentados de preguntar: Bueno, ¿qué tal tu marido?

Por eso ya no se habla ni de novio, ni de marido y mujer, sino de relación de pareja, un término que engloba todo, porque en realidad todo es lo mismo.

Hoy en día la pareja ha dejado de ser sólo una institución benemérita, también porque hay guardias civiles que están casados.

En el Concilio Vaticano II, algunos obispos europeos pidieron que el celibato fuera opcional para que se pudieran casar los sacerdotes que quisieran.

Ante esto, los obispos africanos se opusieron en masa porque allí el celibato se ve como un milagro.

Y así es, el celibato, seas sacerdote o soltera hay que pedirlo porque es un don de Dios.

Os aconsejo pedírselo a la Virgen cada noche rezando tres Avemarías.

viernes, 24 de septiembre de 2021

HARAMBE

 


EL CIELO EN LA TIERRA

El marxismo intentó hacer un cielo en la tierra y no lo consiguió. Para eso construyeron muros, que aislaban los «paraíso comunistas» del resto del mundo.

Los cristianos conseguiríamos que el cielo se hiciera presente en la tierra si viviéramos –todos a una– como nuestro Señor.

Por eso decía Juan Pablo II: construyamos puentes, no muros de separación.

TODOS A UNA

Porque la tendencia a ser exclusivistas, a separarnos, a ir por libre, está muy generalizada.

Inconscientemente, algunos piensan que el bien no es bien si lo hace otro. Y el mal no es tan malo si lo hago yo.
–¡Cómo va a ser pecado esto si lo he hecho yo!

MIRAR O AYUDAR

En esta tierra todo lo que hacemos influye en los demás.

Y lo que más desune, a veces, son los pensamientos y las críticas. Hay quienes van a un sitio y siempre ven lo negativo: las manchas.

Pero Jesús no vino a juzgar sino a ayudar. Y así también los cristianos.

Hay otra forma de vivir que es pasiva: mirar, solo mirar, e ir a lo nuestro.

SI NO ES MI ENEMIGO ES MI AMIGO.

Es curioso, pero la gente suele pensar que quien no es amigo es enemigo. Para el Señor es al revés: si no es mi enemigo, es mi amigo.

El Evangelio habla de un apóstol que se molestó porque uno, que no era discípulo de Jesús, hacía milagros (cfr. Evangelio de la Misa).

Eso también pasó siglos antes, cuando hubo quien se enfadó porque varias personas que no estaban con Moisés recibían dones especiales de Dios.

Y Moisés, con sentido común, se alegró de que alguien recibiera esas gracias del cielo. Por eso dijo: Ojalá todo el mundo profetizara. No había que desconcertarse porque otros hicieran el bien (cfr. Primera Lectura de la Misa).

SUPERGLÚ

La doctrina del cristiano es querer a todos. Por eso Jesús, en un momento importante, pidió que todos fueran uno.

El amor es lo que une de verdad a las personas. Lo demás, el interés o la pura amabilidad, pasan. La caridad cristiana es el mejor pegamento para estar unidos con los que nos entienden y con los que no.

TODOS A UNA

Si queremos hacer el cielo en la tierra, hemos de vivir la caridad que es lo que une.

En Kenia hay una palabra que expresa justamente esto, significa Todos a una. En suagili es Harambe. En castellano diríamos Fuenteovejuna.

FORO DE HOMILÍAS

Homilías breves predicables organizadas por tiempo litúrgico, temas, etc.... Muchas se encuentran ampliadas en el Foro de Meditaciones