domingo, 10 de mayo de 2009

LA CHAMPIONS (V Domingo de Pascua B)


Ver homilía ampliada
En la actualidad algunos equipos de futbol se juegan su permanencia en Primera División.


No es lo mismo estar jugando con los grandes equipos que bajar al purgatorio de la Segunda.

EN PRIMERA

En el Evangelio (de la Misa de hoy) el Señor nos habla de la permanencia en Primera. Dice Jesús: «permaneced en mí». Jn, 15,4).

Para los cristianos jugar en Primera División es permanecer en Jesucristo.

NO SÓLO EN BBC

Y se permanece en Jesucristo cuando se le tiene presente durante el día. No basta con tenerle presente en los momentos estelares de nuestra vida: Bautismos, Bodas y Comuniones. BBC

TRATO

Si queremos permanecer en el Señor, y no solo ser conocido de BBC hemos de tratarle a menudo. Los santos ha sido amigos de Dios porque lo trataban con frecuencia.

JUNTO A NOSOTROS

Jesús está continuamente junto a nosotros, pero no nos damos cuenta. La fe hace que le veamos sin verle. Que le hablemos aunque parezca que no responde.

El Señor siempre contesta. Lo que ocurre es que hay que descubrir la forma en la que habla.

JUGAR LA CHAMPIONS

Si queremos ganar rápidamente en amistad con Él, lo mejor es que le recibamos todos los días. Se ha quedado en la Eucaristía para hacernos amigos suyos.

Si en la Comunión lo tratamos bien no sólo estaremos en Primera, sino que jugaremos en el mismo equipo de Dios.

Vamos a decirle a Jesús que nosotros queremos recibirle como lo recibió la Virgen.


lunes, 27 de abril de 2009

LA BOLSA Y LA VIDA (IV DOMINGO DE PASCUA)



PERSONAS GENEROSAS

Aunque parezca mentira el mundo está lleno de gente generosa. Que dan sin buscar interés: porque ellos son buenos y nos quieren.

Hay personas que son capaces de prestarnos dinero, o de invitarnos a comer.

Gente que pierde un fin de semana para dedicarnos tiempo. Se trata de gente normal pero que tiene buen corazón. Hay muchos así.

PERSONALIDADES

En el mundo también hay personalidades que son referentes: por las cosas que dicen, por cómo viven. Estos no son tantos.

Y de entre esos, incluso hay quienes se sacrifican por defender un ideal, o a su país. Y estos son ya más escasos.

LA BOLSA

En general la gente suele ser generosa hasta llegado un límite. Ese límite para muchas personas suele ser el «bolsillo». Dicen: «con las cosas de comer no se juega»

Por eso un refrán con una cierta ironía aclara: «mucho te quiero, perrito, pero pan poquito».

Sin embargo Dios es capaz vaciarse por nosotros: nos entrega todo lo que tiene. Explica San Juan que Dios nos ha tenido un amor tan grande que nos ha hecho sus hijos, y nos da todo lo suyo (cfr. 1Jn 3,1–2: Segunda lectura de la Misa)

¿QUIÉN DA MÁS?

Por eso al hablar de si mismo Jesús dice que Él es un pastor que da la vida por sus ovejas (cfr. Jn 10, 11–18: Evangelio de la Misa de hoy)

Dios no sólo nos ha dado todo lo que el posee, sino que quiso entregar su vida por nosotros. Y para eso nació, y murió una muerte horrible.

A pesar de todo esto, hay personas que en su vida diaria no cuentan con Dios, incluso lo desechan como hicieron muchos judíos, y sin embargo la vida sin Él no tiene sentido: Jesús es la «piedra angular», y sin su ayuda todo se tambalea (cfr. Hch 8,4–12: Segunda lectura de la Misa y Salmo responsorial: 22).

lunes, 20 de abril de 2009

MENTIROSOS (III DOMINGO DE PASCUA B)

Jesús les dice a los discípulos que estaba profetizado que el Mesías padecería, resucitaría al tercer día, «y en su nombre se predicara la conversión» (Lc 24,47: Evangelio de la Misa de hoy).

HABLAR DE CONVERSIÓN

Por eso nosotros los cristianos después de la Resurrección hablamos de «conversión». Así lo hace San Pedro: «arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados» (Hch 3,19: Primera lectura de la Misa).

¿PECADOS?

¿Es que en pleno siglo XXI se puede hablar de pecados? Nosotros estamos acostumbrados a oír –en los medios de comunicación– las cosas que los demás hacen mal, pero al parecer nadie se arrepiente de nada. El mal es lo que hacen los otros.

EN NUESTRO CORAZÓN

Duelo decirlo pero el mal habita en nuestro corazón. La línea divisoria entre el bien y el mal no está fuera de nosotros. No es que haya «buenos y malos»: sino que en ocasiones actuamos bien y otras veces no.

A veces seguimos los mandatos del Señor, pero otras somos mentirosos, como dice San Juan (cfr. 1Jn 2,1–5: Segunda lectura de la Misa).

NO PASAR PÁGINA

Se trata de que no pasemos página. Como si el mal se arreglara ignorándolo. Lo que hemos de hacer es borrar la página acudiendo al Sacramento de la Misericordia de Dios: con el agua que brotó de su corazón traspasado Jesús nos limpia mediante la Confesión.
Entonces podremos decir con el Salmo (4,9: Responsorial de la Misa): «en paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo»

REFUGIO DE LOS MENTIROSOS

Al rezarle a la Virgen podemos decirle: ruega por nosotros, mentirosos, para que nos convirtamos.
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jueves, 16 de abril de 2009

LO MEJOR DE DIOS

De lo que Dios está más orgulloso es de su misericordia, de su bondad. Ese es su gran atributo. Todas sus obras están coronadas por su Misericordia.

-Señor te damos gracias por tu bondad, porque es eterna tu misericordia (cfr. Sal 117: responsorial).

El gran poder de Dios es su amor. Por eso perdona siempre. Nos ama tanto que su misericordia actúa si le dejamos.

Eso es lo que realmente vence al mundo. No la violencia o el egoismo, sino el amor de Dios que se nos manifesta en la cruz. Esa es la fuente de donde sale su Misericordia (cfr. 1Jn 5,1-6: Segunda lectura).

LA FUERZA DE LA CRUZ

Catalina de Emerich cuenta como, cuando Jesús estaba clavado en la cruz, había un centurión al mando de los soldados que estaban allí. Se llamaba Abenadar.

Tenía los ojos fijos en el cuerpo destrozado del Señor. Había presenciado como perdonaba a sus enemigos. Sintió una profunda emoción.

Cuando Jesús murió y tembló la tierra, la gracia iluminó a Abenadar. Su corazón, orgulloso y duro, se partió como la roca del Calvario; tiró su lanza y dijo: "¡Bendito sea el Dios Todopoderoso, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; éste era justo; es verdaderamente el Hijo de Dios!".

Muchos soldados, al oír las palabras de su jefe, hicieron como él. Abenadar, convertido del todo, dio su caballo y su lanza a Casio, el segundo oficial y se fue en busca de los discípulos del Señor para anunciarles la muerte del Salvador.

VIVIR TRANQUILO

Dios quiere nuestra felicidad, que vivamos tranquilos, serenos. Y una de las cosas que nos dan más paz es pensar en la misericordia de Dios.

Cuenta el Evangelio como los Apóstoles se alegraron al verle resucitado. Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: paz a vosotros.

Estaban tan seguros con Dios que
Con gran poder los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús (Hch 4,32-35: Primera lectura).

Saber lo bien que está dispuesto el Señor ante nuestros errores, aunque hayamos hecho una barbaridad nos ayuda mucho. Dios aplica su misericordia según las necesidades de cada uno.

La humanidad no encontrará la paz hasta que no vaya a la fuente de mi misericordia.

LA VISIÓN DE FAUSTINA

El Señor quiso que el mundo conociera su Misericordia a través de las revelaciones hechas a una santa, Faustina Kowalska.

En una ocasión le decía: «las almas me reconocen como Santo y como Justo, pero no tienen confianza en mi bondad. Y le daba un encargo: Anuncia que la Misericordia es el mayor atributo de Dios».

Una tarde, estando en su celda vio al Señor vestido de blanco y con una mano levantada para bendecir mientras la otra estaba pegada al pecho. De su vestido salían dos rayos, uno rojo y otro blanco o claro.

El Señor le encargó pintar la imagen de la visión y que debajo pusiera escrito: Jesús confío en Ti!

Y le dijo el Señor: prometo que el alma que adore esta imagen no se perderá. Prometo la victoria sobre el enemigo en esta tierra y en particular en el momento de la muerte. Yo mismo lo defenderé.

ROJO Y BLANCO

Hablando del Señor nos dice san Juan: Este es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre.

Los dos rayos de esa visión representan el Agua y la Sangre. El rayo blanco es el Agua que justifica las almas. El rojo es la Sangre que representa la vida para el alma.

Los dos salen del costado de Jesús después de que la lanza le atravesara el corazón. Representan la confesión y la Eucaristía.

UN CASO REAL

Faustina también cuenta como un día que entró a rezar en la capilla, Jesús le dijo: hija mía ayúdame a salvar un pecador en agonía.

Empezó a rezar la oración a la Divina Misericordia y vio a una persona que se estaba muriendo y que luchaba en su interior.

Su Ángel custodio lo defendía, pero parecía que no podía hacer nada ante la enorme miseria de esa persona. También vio como una multitud de demonios estaban esperando para llevarse aquella alma al infierno.

Mientras rezaba esa oración vio la imagen de Jesús con los dos rayos que salían de su Corazón tocando al enfermo y los diablos que se iban rápidamente. Entonces el enfermo expiró serenamente.

La oración que el Señor le pidió que rezare era esta:-Oh Sangre y Agua que sales del corazón de Jesús como fuente de misericordia por nosotros, confío en ti!

Cuando reces, le dijo Jesús, esta oración con el corazón arrepentido y con fe por cualquier pecador, le concederé la gracia de la conversión.

Vamos a decírsela ahora para que salve a los que van a morir hoy.

CARLOS Y JOSÉ

Esta fiesta la instituyó Juan Pablo II. Y en vísperas de ella, el Papa Grande se nos fue al cielo.
Este año se produce una curiosa coincidencia. Este año el Domingo de la Divina Misericordia coincide con un nuevo aniversario de la elección de Benedicto XVI.

Él es el vicecristo. El Padre de todos los cristianos. A través del Papa la misericordia de Dios se hace presente.

Decía una persona que, estando en la plaza de san Pedro, al finalizar una de las ceremonias multitudinarias, pasó el Papa Benedicto en coche. Le impresionó comprobar la mirada que tenía de comprensión y cariño al mirar a la gente.

Así es Jesús. Así es también la Virgen, por algo la invocamos como Madre de Misericordia.

lunes, 30 de marzo de 2009

LA HORA CERO


Comenzamos esta Semana que los cristianos llamamos Santa. Son los siete días más importantes de la Historia de la Humanidad.

La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús marcó un antes y un después. Por eso, por poco que nos empeñemos, meditando despacio lo que ocurrió, saldremos de estos días mejor de como estamos ahora.

EL PASO DEL SEÑOR

Dios no sólo quiso hacerse hombre, sino que decidió implicarse en la vida humana.

Aunque sabía que, si se portaba con sinceridad, con Verdad, la malicia de los hombres acabaría con su vida.

Aceptó esa humillación, sabía que los hombres se portarían así, y no obstante consintió que los seres humanos lo trataran con saña, con una vileza increíble.

Esto, a simple vista, no se entiende bien. Incluso, aunque lo medites en la presencia de Dios, no es fácil comprender por qué quiso llegar hasta ese extremo y pasarlo tan mal.

El paso del Señor por la tierra fue un camino sangriento, un via crucis. Y precisamente con su Sangre nosotros nos íbamos a salvar de la esclavitud de nuestros pecados.

COMO EL PEOR DE LOS ESCLAVOS

El profeta Isaías describe cómo iba a ser tratado el Mesías: sería un esclavo, un siervo, llevado a una muerte especialmente cruel (cfr. Is 50,4-7: Primera lectura).

Cuando un animal es llevado al lugar donde lo van a degollar, de alguna manera se da cuenta, lo sabe, y se resiste todo lo que puede. Jesús no se resistió. Entró montado en un borrico sabiendo que lo iban a torturar.

Las masas que lo aclamaban a su entrada triunfal en Jerusalén, pocos días después iban a pedir que lo torturaran.

Dice el salmo de la Misa: me acorrala una jauría de mastines (Sal 21: responsorial).

El Señor va hacia la muerte rodeado de gritos en su contra y alaridos de sus enemigos. Como una presa que corre acorralada por sus asesinos, en medio de ladridos y dentelladas. No tiene escapatoria. Muere humillado y en medio de un dolor tremendo.

San Pablo nos habla de la humillación de Jesús, que siendo Dios fue despojado de toda dignidad, para acabar clavado en un madero (cfr. Phil 2,6-11: Segunda lectura).

LA HUMILLACIÓN DE DIOS

Gracias al abajamiento de Dios el hombre ha sido salvado. Nada en lo que interviene Dios acaba en tragedia. Porque de los males saca bienes, y de los grandes males grandes bienes.

La Semana Santa empieza con la exaltación del Mesías. Pero esto dura poco: al cabo de unos días el que era aclamado se ve totalmente en desamparo.

No podemos esperar nada de este mundo. Todo lo bueno viene de Dios. Lo que, en principio nos parece rechazable, una muerte así, en el fondo nos hace mejores.

EL TRIUNFO DE LA FE DE UNA MUJER

Y después de que Dios es humillado por nuestro amor, vendrá lo que nadie esperaba: la Resurrección.

Sin embargo la Virgen se fió siempre de Dios. La primera Eva ante un árbol desconfió de Dios. María ante el madero de la cruz, aceptó ser humillada.

El primer pecado fue iniciado por el orgullo y la desobediencia de una mujer. La salvación nos vino también por la humildad y la aceptación de una Mujer: por su hágase.


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