viernes, 30 de marzo de 2012

LA HORA CERO. Comenzamos la Semana que los cristianos llamamos Santa. Son los siete días más importantes de la Historia de la Humanidad


El paso de Dios
La Pasión, muerte y resurrección de Jesús marcó un antes y un después. Por eso, por poco que nos empeñemos, meditando despacio lo que ocurrió, saldremos de estos días mejor de como estamos ahora. Dios no sólo quiso hacerse hombre, sino que decidió implicarse en la vida humana. Aunque sabía que, si se portaba con sinceridad, con Verdad, la malicia de los hombres acabarían con su vida. Aceptó esa humillación, sabía que los hombres se portarían así, y no obstante consintió que los seres humanos lo trataran con saña, con una vileza increíble.

Esto, a simple vista, no se entiende bien. Incluso, aunque lo medites en la presencia de Dios, no es fácil comprender porqué quiso llegar hasta ese extremo y pasarlo tan malEl paso del Señor por la tierra fue un camino sangriento, un vía crucis. Y precisamente con su Sangre nosotros nos íbamos a salvar de la esclavitud de nuestros  pecados.

Como el peor de los esclavos
El profeta Isaías describe como iba a ser tratado el Mesías, sería un Esclavo, un Siervo, llevado a una muerte especialmente cruel (cf. Is 50,4-7: Primera lectura). Cuando un animal es llevado al lugar donde lo van a degollar, de alguna manera se da cuenta, lo sabe, y se resiste todo lo que puede. Jesús no se resistió. Entró montado en un borrico sabiendo que lo iban a torturar. Lo aclaman a su entrada triunfal en Jerusalén, y pocos días después van a pedir que lo torturen.

Dice el salmo de la misa: me acorrala una jauría de mastines (Sal 21: responsorial). El Señor va hacia la muerte rodeado de gritos en su contra y alaridos de sus enemigos. Como una presa que corre acorralada por sus asesinos, en medio de ladridos y dentelladas. No tiene escapatoria. Muere humillado y en medio de un dolor tremendo.

San Pablo nos habla de la humillación de Jesús, que siendo Dios fue despojado de toda dignidad, para acabar clavado en un madero (cfr. Phil 2,6-11: Segunda lectura).

La humillación de Dios
Gracias al abajamiento de Dios el hombre ha sido salvado. Nada en lo que interviene Dios acaba en tragedia. Porque de los males saca bienes, y de los grandes males grandes bienes.

La Semana Santa empieza con la exaltación del Mesías. Pero esto dura poco: al cabo de unos días el que era aclamado se ve totalmente en desamparo.

No podemos esperar nada de este mundo. Todo lo bueno viene de Dios. Lo que, en principio nos parece rechazable, una muerte así, en el fondo nos hace mejores.

El triunfo de la fe de una Mujer
Y después de que Dios es humillado por nuestro amor, vendrá lo que nadie esperaba: la Resurrección.

Sin embargo la Virgen se fió siempre de Dios. La primera Eva ante un árbol desconfió de Dios. María ante el madero de la cruz, aceptó ser humillada.

El primer pecado fue iniciado por el orgullo y la desobediencia de una mujer. La salvación nos vino también por la humildad y la aceptación de una Mujer: por su hágase. 

viernes, 16 de marzo de 2012

NUESTRO LIBERADOR. Si queremos encontrar la paz hemos de ser transparentes: acudir a la Luz. Preguntarle al Señor: ¿en qué cosas debo mejorar? Y esperar respuesta

No escuchaban a Dios
Nos cuenta la Sagrada Escritura cómo el pueblo de Israel seguía sin hacer caso a lo que el Señor les decía (cf. Cro 36,14-16. 19-23: primera lectura). Efectivamente, el Señor nos habla porque quiere nuestra felicidad. Él, mejor que nadie, sabe lo que nos conviene porque nos ha creado.

Avisos
Pero Dios no abandona a su pueblo. Ni nos abandona a nosotros. Nos dice el libro de las Crónicas que envió «sus mensajeros» porque le daba pena de lo mal que iban los suyos. El Templo, que era el orgullo del pueblo judío, el monumento más representativo, fue arrasado, reducido a pavesas. Tuvieron que dejar todo e irse a Babilonia. Así estaba el pueblo de Israel porque no quiso oír los avisos de Dios.

Estando allí, lejos de su ambiente, los judíos empezaron a echar de menos su vida anterior. Se lamentaban de su situación. Como desgraciadamente también les ocurrió más tarde con el holocausto. Entonces, algunos pasaron, de la noche a la mañana, de ser los más ricos de Europa a vestir de harapos en un campo de concentración en Alemania.

Dios te ayudará
Dios nos ayuda estemos como estemos. Pero la mejor forma de volver es no irse. Por eso podemos repetir el Salmo: «Que se me pegue la lengua al paladar si ahora no me acuerdo de ti» (136: responsorial). Escucha la voz de Dios, lo que nos dice san Pablo, ahora puedes «vivir con Cristo», nuestro liberador (cfr. Ef 2,4-10: Segunda lectura).

El Liberador
Dios le envió al pueblo elegido un rey, que se llamaba Ciro, para que reconstruyera el templo y volvieran a su patria.

A nosotros nos ha enviado un liberador, que está aquí, ahora, con nosotros. Él nos mira desde el sagrario nos dice: La luz vino al mundo y los hombres prefieren las tinieblas porque sus obras son malas (cf. Jn 3,14-21: Evangelio de la Misa).

El que actúa según la verdad no le importa que sus obras se vean. En cambio quien actúa mal prefiere ocultar lo que hace. No querrá que se vean sus fallos. Por eso, si buscamos que Dios nos libere, tenemos que ser transparentes. Acudir a la Luz, ir al Sagrario, y preguntarle al Señor en qué cosas tenemos que mejorar.

viernes, 9 de marzo de 2012

BODA EN LA ACB. María Julia Guardiola y Gonzalo Sánchez


El matrimonio es como el básquet
La vida nuestra en la tierra San Pablo la compara con el deporte. Por eso no parece muy descabellado pensar que el matrimonio es como un partido de baloncesto. Uno que no sea deportista, podría pensar que es muy cansado moverse por la cancha, pasar el balón, o intentar hacer una canasta. Indudablemente el baloncesto es movido, y a veces cansa, pero es mejor jugar que estar en el banquillo.

Acabamos de escuchar en la carta a los Efesios (cf. 5,  25-32) que San Pablo nos habla de entrega, porque la esencia del matrimonio es la entregaY esto es lo que ocurre en cualquier equipo. El egoísmo es frustrante. Y los matrimonios que triunfan es porque se piensa más en el otro que en uno mismo.

No solo se respetan la manera de ser de los demás, sino que se fomenta. Así funciona un equipo. Todos no puede jugar de aleros. Cada uno tiene que jugar en su puesto. Pero aunque sea verdad que el matrimonio es un deporte, no se juega «contra» el otro, sino «con» el otro. En este caso Gonzalo es «el pivot», y María Julia «la base».

La base y el pivot
Y no lo digo por la altura, indudablemente Gonzalo es más alto, sino por muchas veces la mujer es la que da el juego en una familia. Lo vemos en el Evangelio cómo es María la que distribuye el juego (cf. Jn 2, 1-11). Y consigue que Jesús enceste, en este caso de forma milagrosa en una tinaja.

Quizá alguno puede pensar que comparar matrimonio con el baloncesto es poco adecuado, que sería más correcto hablar de un partido de dobles en tenis. Pero esa comparación parece problemática porque el matrimonio está pensado para que no jueguen solo dos. Por eso habla el Señor en el Génesis, que no solo jueguen Adán y Eva, sino que el equipo debe ser mayor (Gn 1, 26-28s). Hay que contar con los hijos, que también son piezas fundamentales, que irán llegando al banquillo para jugar cuando les toque.

La jugada de Dios
Acabamos de escuchar que en una boda, Jesús adelantó simbólicamente su «glorificación» en la cruz, porque su Madre se lo pidió. María, lo mismo que Julia –la Madre de la novia– están también hoy, aquí presentes. Y en aquella boda, porque se lo pidió su Madre, Jesús hizo su primer milagro.

Dios hace todo a lo grande, se excede por amor que nos tiene. Y como en su muerte iba derrochar su sangre, en Caná de Galilea, realiza un «adelanto», y va a convertir una cantidad enorme de agua en vino: unos 520 litros. Como símbolo de que su amor por nosotros no tiene medida.

El agua, que servía para la purificación ritual, se convierte en vino, en signo de la alegría de una boda. También el agua de nuestra vida, que es corriente, se puede transformar, por nuestro amor de Dios, en una alegría desbordante. Por todo esto el Señor quiere comparar su relación con nosotros, con la que tienen los esposos: Dios creó el matrimonio como símbolo de su amor

El agua del cumplimiento del deber diario puede convertirse en el vino del Amor, con la ayuda de la Virgen. Con ella, vosotros que sois los novios ganaréis el partido, encestando en el cielo. Que así sea.

Granada, Monasterio de la Cartuja, 31.7.10

jueves, 8 de marzo de 2012

LA NUEVA LEY. Ser cristiano no sólo consiste en seguir unos mandatos sino a una Persona.

Para actuar con sabiduría
Iahveh dio a su Pueblo la Ley, para que supieran comportarse con sabiduría: todavía hoy en día parece admirable su contenido (cf. Ex 20,1-17: primera lectura). Efectivamente esa Ley que Dios le entregó a Moisés era muy superior al ordenamiento jurídico que tenían otras naciones de su época.

Decálogo
La Ley que dio el Señor a Israel está resumida en los Diez Mandamientos. Aunque esos mandatos podían ser descubiertos de forma natural. Pero no obstante Dios escribió esos mandamientos en unas tablas porque los hombres no los leían en sus corazones.

La Ley Nueva
 Jesús en el lugar más sagrado que tenían los judíos actúa con autoridad. Y dice que Él es el verdadero Templo (cfr. Jn 2,13-25: Evangelio de la Misa). Así como Moisés recibió de Dios la Ley antigua, los Apóstoles recibieron de Jesús la Ley Nueva. Pero esta Ley no fue escrita en piedra sino esculpida en el corazón de los cristianos.

Vida en Cristo
El ser cristiano no es sólo comportarse de una forma determinada. Más que hacer una serie de cosas es seguir a una Persona. Los cristianos tenemos que seguir a Cristo, Vivir una vida nueva.

La Sabiduría de Dios
Los cristianos, como hacía San Pablo, tenemos que hablar de Cristo, sin tener miedo de que haya sido crucificado (cfr. 1 Cor 1,22-25: segunda lectura de la Misa). Precisamente Cristo crucificado manifiesta la Sabiduría de Dios. Su Nueva Ley es el Amor por eso Dios es capaz de hacerse Hombre y morir por nosotros. La Sabiduría de Dios no es fría, sino amable y misericordiosa. Es Cristo. Y la Virgen la llevó en sus rodillas. Por eso Ella es Asiento de la Sabiduría.

lunes, 27 de febrero de 2012

FIARSE DE DIOS. Nunca nos deja completamente a oscuras, siempre nos da una luz.

La fe de Abrahán
Abrahán no dudó en sacrificar a su propio hijo porque Dios se lo pidió (cf. Gn 22,1-2.9-13.15-18: primera lectura de la Misa).
Está claro que Iahveh no quería el sacrificio de Isaac, fue una prueba por la que se descubrió que Abrahán se fiaba de Dios, aunque le pidiese una cosa muy dura.

Una figura de la Pasión
Dios pretendía que esta historia –tan importante para el Pueblo de Israel– fuese el antecedente del sacrificio de Jesús.

Es que Dios entregó a su Hijo único para salvarnos a nosotros (cr. Rm 8,31b-34: segunda lectura). Y Jesús aceptó este sacrificio querido por su Padre.

Una luz en la oscuridad
Jesús, antes de dar su vida, se transfiguró, para anunciar que después de la Cruz vendría la gloria de la Resurrección (cf. Mc 9,2-10).
Quizá la enseñanza pueda ser ésta: Dios nos prueba, pero nunca nos deja completamente a oscuras, siempre nos da una luz.

sábado, 25 de febrero de 2012

EL ARCO IRIS Y LA CRUZ. El arco iris fue signo de que ya no habría otro diluvio, y la cruz es la señal de que Dios ha hecho una alianza definitiva con los hombres

La Alianza definitiva
Después de estar cuarenta día rezando y ayunando, el Señor comenzó a predicar el Evangelio (cf. : Mc 1,12-15): la Alianza definitiva que Dios quería hacer con los hombres. Jesús morirá en la cruz, que se convierte así en el nuevo arco iris.
El arco iris
Nos cuenta el libro del Génesis, que después del Diluvio, Dios quiso hacer un pacto con la Humanidad (cfr. primera lectura de la Misa: Gn 9, 8-15).

La malicia de los hombres había provocado esa inundación. Tanto es así que el Señor se arrepintió de haber creado a los hombres.

Y sólo unas pocas personas se salvaron de la hecatombe: «ocho personas» (segunda lectura de la Misa: 1 P 3,18-22). Por eso se puede decir que volvió a comenzar la Historia del género humano. Se hizo borrón y cuenta nueva.

Y como señal de la promesa que hacía que Dios de que ya no habría más diluvios que asolaran la tierra nos dejó el arco iris.

Guardar la alianza
Pocas veces los hombres guardaban lo que prometían a Dios. La historia de la salvación es una historia de la infidelidad de los hombres.

Pero el Señor perdonaba, y volvía otra vez a hacer alianza con su Pueblo.

Benditos eran los que guardaban esos pactos. Por eso dice el salmo (24, Responsorial de la Misa de hoy): «Tus caminos son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza»

El espíritu de la Cuaresma
Consiste la Cuaresma en u tiempo para ganar en amistad con Jesús, unirnos a Él, que como Hombre haría el pacto definitivo: muriendo en nuestro lugar. Es lo que celebraremos en Semana Santa.

Por eso la Cruz es nuestro arco iris: la señal del perdón de Dios por tantos pecado. Y nosotros debemos acompañar al  Señor en los momentos de dificultad para poder estar también con Él en la Resurrección.

domingo, 19 de febrero de 2012

LOS RECORTES DEL MIÉRCOLES DE CENIZA. Ahora se habla de austeridad: la más importante es la del corazón


Austeridad del corazón
El Señor decía que cuando vayamos a orar, a dar limosna, o hacer penitencia, no hagamos como los hipócritas que se fijan en las cosas exteriores (Evangelio de la Misa: cfr. Mt 6, 1-18), pero que su corazón estaba lejos de Dios (primera lectura de la Misa: cfr. Joel 2, 12.).

Lo importante no es hacer cosas externas sino cambiar por dentro. Nos pide que cambiemos de corazón (versículo antes del Evangelio: cf. Sal 94, 8AB). Que le amemos con un corazón nuevo. Desea hacernos un trasplante.

No quiere que nuestra cuaresma se reduzca a hacer unas cuantas cosas: recibir la ceniza, comer menos y no tomar carne los viernes.

Hay cosas que el Señor quiere que realicemos y otras que dejemos de hacer. Pero no busca un cambio superficial.

Recortes
La austeridad de corazón consiste en darse cuenta de que todo lo que está al margen de Dios es ceniza. Sin Él no somos nada. Muchas veces hemos buscado la felicidad lejos de Dios. Por eso hemos de recortar

Y lo que el Señor quiere de nosotros es que volvamos a Él, que tengamos un corazón arrepentido. Quiere decir que nos duelan nuestros pecados, no tanto por haber fallado nosotros, sino por haber huido de Él.

Reformas sustanciales
Y donde volvemos de verdad a Dios es el la Confesión, donde nuestro dolor se hace auténtico. Por eso dice San Pablo «en nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (segunda lectura de la Misa: cf. 2 Cor 5, 20-6, 2). 

Y también  con pequeñas obras de oración, ayuno, y limosna volvemos a Dios, porque se convierten en manifestación del amor que le tenemos.

La economía divina
Pero no nos empeñemos en hacer nosotros las cosas solos: dejemos actuar al Señor, Responsorial: cf. Sal 50: «Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro».

Él hace todo mejor que nosotros. Es verdad que lo más importante de la Cuaresma  es que nos convirtamos, que cambiemos de vida. Pero esto no lo conseguiremos con nuestras fuerzas: habrá que pedirlo, y  poner lo que esté de nuestra parte.

La Virgen como buena madre está esperando que volvamos a Dios, y nos ayudará si se lo pedimos.

FORO DE HOMILÍAS

Homilías breves predicables organizadas por tiempo litúrgico, temas, etc.... Muchas se encuentran ampliadas en el Foro de Meditaciones