domingo, 15 de mayo de 2016

A LA MUERTE DE MI MADRE

Acabamos de escuchar como el Evangelio explica la muerte con la que San Pedro iba a dar gloria a Dios (Jn 21,15-19). Y todos los que seguimos al Señor pasaremos por un trance similar: es lo previsto por nuestro Padre del cielo para darnos la vida eterna.

Porque nosotros creemos en la resurrección. Afirmamos, como se lee en el libro de los Hechos, que un difunto llamado Jesús está vivo (cfr. 25, 13-21). Y que resucitaremos como Él.

En la Ciudad del Vaticano se sigue celebrando en jueves la fiesta de la Ascensión. En ese día los primeros cristianos de alguna forma se quedaron huérfanos. Porque Jesús se marchó al cielo (cfr. Lc 24, 46-53).

Y María, la Virgen, guardaría con cariño la ropa de su Hijo, e incluso la casa de Nazaret todavía conservaría su olor. Pero ya no podría acariciar sus manos grandes de carpintero, ni se encontraría con su sonrisa, ni escuchar el tono inconfundible de su voz… Se fue.

Pero el día de la Ascensión no acabó siendo un día triste, sino de gloria. Porque Jesús iba a recibir el premio por todo lo que sufrió por nosotros, especialmente en la cruz.

Todos los cristianos de alguna forma tenemos que hacer "nuestra" la vida del Señor. Por eso puedo decir que aunque he visto sufrir mucho a mi Madre, no ha sido un sufrimiento inútil. La habitación 392 de la clínica ha sido su Gólgota. Allí su agonía se ha convertido en oración.

Y precisamente mi Madre murió la víspera de ese jueves que reluce más que el sol.

Efectivamente mis hermanas tendrán que recoger con cariño su ropa, sus libros, las pinturas que hacía...

Pero ya no son unos días tristes. Porque ella se ha ido para recibir el aplauso de los  Ángeles y de los santos.

Me contaba mi hermana pequeña que una persona le llamó para darle el pésame y como es lógico le preguntó:
–¿Qué tal estás?
–Estoy contenta porque mi Madre ya está en el Cielo.
A lo que la amiga le respondió: –No te entiendo, ya me lo explicaras.

Humanamente hay cosas que son difíciles de entender. También a mí me pasaba de niño, que lloraba al pensar en el día de la muerte de mi madre.

Recuerdo que todas las noches se empeñaba en que tomara un vaso de leche, "porque tiene mucho calcio".

Y además siempre me veía delgado, y quería que comiese unas cosas, porque tenían muchas vitaminas, y las lentejas porque tenían mucho hierro. Y es que las madres en todo ven vitaminas, hierro y calcio.

Más tarde, después del rito de tomar la leche. Venía a mi cama y me decía bajito: –Reza está oración antes de dormir: Sagrado Corazón de Jesús en vos confío. Dulce Corazón sé la salvación mía.  

Pues en estos últimos días hemos sido sus hijos, los que al oído, le susurrábamos esa oración. Y mientras se la repetíamos me venía a la cabeza que precisamente estábamos  en la clínica del "Sagrado Corazón" de Jesús, en el que ella tanto confiaba.

Y claro está, como supernumeraria quería mucho a san Josemaría. Por eso durante estos días me he acordado de lo que él contaba:

Pidió que en el momento de su muerte le cantaran una canción. Una que había triunfado en san Remo, y que hablaba de abrir las ventanas al sol, que era ya primavera.

Efectivamente estamos en primavera, la época del año en la que la naturaleza parece que resucita... Mayo es el mes de las flores. Pero para mí Madre era, sobre todo, el de la Virgen.(Hoy celebramos una de sus fiestas preferidas).

Nosotros, sus hijos y sus nietos, a parte de rezar mucho le hemos cantado las canciones que a ella le gustaban. Especialmente "Amapola", que era la que grabó en un disco conjuntamente con mi Padre. Siempre estuvieron muy unidos  los dos.

La verdad es que se querían mucho. Pero a parte de que les gustara la música, no se parecían en casi nada. Por ejemplo mi padre era superpuntual y a ella había que esperarla siempre.

Me contó mi madre que de recién casados, una vez que fueron al fútbol se encontraron en el estadio ellos dos solos y un señor en la grada de enfrente.

A él siempre le gustaba llegar antes a los sitios. Y cuando iba con nosotros, los dos niños mayores, a Misa  los domingos, dábamos paseos, por lo menos media hora antes de que empezara.

Al preparar la homilía me vino a la cabeza que efectivamente el también se marchó antes, a los 65 años, y a mí madre como siempre, tuvo que esperarla:  ha fallecido con 90.

Como le tenía mucha devoción a san Josemaría, se fue a su Beatificación. Y a la vuelta  de la ceremonia se dedicó a saludar a unas y otras, y se perdió en el aeropuerto de Roma. El avión estuvo dos horas parado en la pista.

Lo que fue sorprendente es la reacción de la gente cuando llegó. Como eran personas muy buenas, para que no se sintiera incomoda al llegar la última, lo que hicieron es estallar en un aplauso.

Así me imagino que ha ocurrido cuando llegó al cielo mi Madre: que todos empezarían a aplaudir.

Termino con unas palabras  de D. Álvaro a uno de la Obra que estaba en nuestra situación. Le decía:

"No conviertas nunca a tu madre en un recuerdo. Tu madre, que está junto a Dios, te va a acompañar el resto de tu vida. Por tanto, habla con ella, pídele cosas, ruégale que te cuide como ha hecho en la tierra..."

Si le preguntarais a mis hermanos, os podrían decir que, de los seis, al que más quería mi Madre, era a mí.

Pero no por el carácter, o porque congeniara más conmigo. Era por el hecho de ser sacerdote. Ya podéis imaginaros con el cariño con que me miraba. Porque no me veía a mí. Veía al Señor.

Por eso, ya por las noches no tengo pesadillas pensando que se va a morir mi madre algún día. Precisamente esta semana  me desperté con un sueño muy bonito.

Estaba escuchando a mi madre, muy joven, cantando una canción en italiano. Y entonces me desperté.

Una de mis hermanas llevó al hospital una banderola grande de la Virgen, que tenía mi madre en su habitación. Y esas fueron sus últimas miradas, las  dirigidas a nuestra Madre.

Porque no estaba de acuerdo en esto de que madre solo hay una. Ella le decía a una de mis sobrinas, que Madre tenemos dos: la de la tierra y la del Cielo, y ahora están juntas.

A la Virgen le pido que todos los que estamos ahora aquí, nos encontremos también un día con Ella.

sábado, 15 de noviembre de 2014

CASARSE ES UN DEPORTE

La sal de la tierra  
Cuando Bea hizo la confirmación, su hermana Chary oyó en el Evangelio aquello que acabamos de escuchar. Nos lo dice Jesús a todos los cristianos: "vosotros sois la sal de la tierra". A Chary le encantaron  estas palabras del Señor y como le gusta tener todo amarrado, lo eligió ya como lectura para su boda, aunque todavía no tenía novio.

Su novio le llegaría por Correos. Llegaría unos años más tarde procedente de Hellín, pero no por Seur que es urgente, porque Sergio deja todo para última hora, como debe ser.

Su primera cita, lo más romántica, tratándose de una persona tan responsable como Chary, tuvo lugar en una cafetería llamada Alfarahuí. Y aquel jueves, Sergio estuvo ayudando a Chary a repasar un examen de biología, tipo test. Un test de lo más romántico.

Pero el que aprobó el examen fue Sergio. Porque poco tiempo después fue presentado al padre de Chary, gracias a una rata, no de biblioteca, sino de garaje. –Baja que hay una rata, fueron las palabras de Chary a su padre antes de presentarle a Sergio. Una escena conmovedora en la que el futuro suegro hizo su aparición con un palo para conocer al que iba a ser el marido de su hija.

Y como Sergio vino a Granada a hacer un máster en prevención de riesgos laborales, ésta sería su primera clase práctica. Ya se ve que vuestro matrimonio va a ser divertido, porque los cristianos somos la sal de la tierra. Y nuestra misión es la de llenar al mundo de alegría. Por algo fue que el primer milagro que hizo el Señor consistió en convertir el agua en vino, en una boda.

Casarse es un deporte 
La boda a la que asistió el Señor tuvo lugar en una pequeña localidad de Palestina, parecida a la que hubiera sido en España Hellín. En Caná de Galilea, seguramente el Señor tuvo que dirigirles a aquellos novios unas palabras, pero no se conservan.  Pienso que les diría cosas que son habituales en esta ocasiones, pues Jesús no  pretendería ser original, aunque lo fuese.

Hoy viendo lo distinto que son Sergio y Chary, Jesús diría que el matrimonio es como el deporte, jugar en equipo. Lo importante no son las diferencias,  sino tener un proyecto común.

A Sergio le gusta mucho es ciclismo de montaña,  y a este deporte ha ido metiendo poco a poco a Chary, con paciencia y animándola mucho. Así que después de tres meses de ir a Pinos Genil, cuando la vio preparada, dio el salto al Llano de la Perdiz. Y allí iba Chary preguntando: –¿Cuanto queda? Y a Sergio en las cuestas, empujando por detrás. Verdaderamente esto es un equipo.

Hoy le damos gracias a Dios por haber hecho a los santos tan diferentes y tan amigos. San Pablo que era tan distinto a San Pedro escribió en la Carta a los Corintios que el amor es comprensivo (1 Cor 12,31s). Yo quería referirme precisamente a esa característica de las que nos habla san Pablo: la compresión. Como han dicho los santos: amar más que en dar –o en darse– está en comprender.

Cuando un matrimonio iba a Roma a ver a san Josemaría le decía al varón: –¿Quieres a tu mujer? Y entonces ella escuchaba muy atenta, a ver lo que iba a decir: –Sí, Padre.

–¿Pero la quieres con sus defectos? Porque si no, no la quieres.
Igual le preguntaba a la mujer: –¿Quieres a tu marido?
Y por lo visto hubo una que le dijo: –Padre, si yo le contara…

Y San Josemaría que era muy espontáneo le contestó: –Pues, cuenta, hija mía, cuenta.
Y siguió ella: –Cuando yo conocí a éste, yo no le quería… Todo el mundo decía que era un buen partido, pero yo no lo quería…
Entonces todos los días tenía un detalle conmigo: traía una flor, una chuchería, o algo que sabía que me gustaba.
Y al cabo del tiempo yo me dije: ¿cómo no querer a un hombre así? Y hoy soy muy feliz.

Querer con los defectos 
Comprender es querer con los defectos. Pero ¿Chary tiene defectos? Sí. Tiene un defecto considerable –según me ha contado Sergio–. Por ejemplo que no se atreve subir rampas con el coche, porque tuvo una mala experiencia. Y otro defecto de menos entidad es que cuando se pone nerviosa se come las uñas, incluso las postizas.

Y Sergio con lo tranquilo que es tiene el defecto de estresarse cuando se le cuelga el windons y se le bloquea el movil. Y además es del Atleti. Aunque eso ya quizá no es un defecto porque Felipe VI es de ese equipo. Pero Sergio es comprensivo, y entiende que Chary venga vestida de Blanco Bernabeu,

La jugada de María
En la boda que relata el Evangelio se ve como María está observando, con esa labor fiscalizadora de las madres. No conozco mucho a Ana María, la madrina, pero lo mismo que la Virgen también se darán cuenta de todo. En aquella ocasión María  consigue convencer a Jesús para que adelante la hora de los milagros.

Y el milagro más impresionante que hace Jesús lo vamos a presenciar nosotros, pues es la Eucaristía. Este milagro impresionante del amor de Dios, que se rebaja, se hace material. Comprende nuestra debilidad y se nos entrega en el Pan para realizar nuestra común-unión. Este es el efecto de la Eucaristía realizar la unión en la diversidad.

Empezáis vuestra vida matrimonial rezando, como hemos leído en una de las lecturas. Y esto es lo que la Virgen viene a deciros en esta boda: que si estáis unidos a Dios, estaréis unidos entre vosotros. Y vuestra casa se llenará de sal, de alegría, como hemos oído al Señor en el Evangelio.

–PRIMERA LECTURA
Tb 8,4b-8: Haznos llegar juntos a la vejez
(378. del Ritual)
–SALMO
Sal 144
(404. del Ritual)
–SEGUNDA LECTURA
1Co 12,31-13,8a: Si no tengo amor, de nada me sirve
(389. del Ritual)
–EVANGELIO
Mt 5,13-16: Vosotros sois la sal de la tierra
(411. del Ritual)              
                             CAPILLA DEL COLEGIO SAGRADO CORAZÓN, 5.7.14 a las 6:00 p.m.

EL PERFIL

El perfil de esta boda
Marcelo y Coki han elegido la lectura que acabamos de oír, donde dice san Pablo que el matrimonio es un sacramento grande, que al Apóstol le hace pensar en el amor que Dios nos tiene. Lo mismo que Jesús se entregó  por nosotros así deben entregarse los esposos. Por ese amor es explicable que se abandone a los padres, y que el marido y la mujer se unan para siempre.

Esto en el caso de esta boda –como es lógico– tiene su historia personal: Un día llego Loli a su casa y le dijo a su hija Coki: –Hoy he conocido al hombre de tu vida, parece un torero. Y le enseñó una foto de Marcelo, en la que se le veía de perfil. Y el perfil enamoró a Coki. Y dijo: –Este es para mí... ¿Pero de qué manera lo puedo conocer?

Pasó algún tiempo hasta que ella lo vio en directo. Fue una noche en un bar llamado Gustav Klint. Allí Marcelo le dijo: –¿Tú eres la que dicen que canta muy bien? Y Coki, que es una tímida echá palante, se tenía que jugar el todo por el todo, y por eso le contestó: –Pues si quieres te canto una canción? Y allí, sin anestesia, se lanzó con una colombiana que venía a decir: Quisiera cariño mío...  

Y efectivamente desde aquél día el sevillano enfijatado de Triana no ha dejado de estar enganchado a la tonadillera granaina.

El amor es curioso
El amor es curioso. Como puede un señorito andaluz, que ganó en Pamplona el premio a la buena vida, ser querido por una niña responsable, que ya desde pequeña le planchaba a su padre las camisas, aunque tuviera que subirse a una sillita. 

Sí, porque Coki es una mezcla de corazón de artista con cabeza militar, lo que en argot  del ejercito se llama: pru-pu-sulín, como le diría Antonio, su padre. Coki no es que tenga una cabeza bien amueblada, sino que es más bien como un escaparate de El Corte Inglés. Allí en la sección Macarzi tiene  su alcoba. Y si ella se lo propone, será capaz de vestir a Marcelo con con una calavera bordada en el polo, porque es lo que se lleva. 

Y Marcelo con el modelo de Scalpers, estará encantado. Aunque lo que más le gustaría es llevar la camiseta de su Betis. 

Realmente toda esta historia comenzó gracias a una jornadas gastronómicas del Colegio Mulhacén, donde la dieta mediterránea exigía el aceite. Porque Marcelo dice muy en serio, lo nuestro es el aceite. 

Allí en esas jornadas de Paco Amate le dijo Loli a la madrina de esta boda: 
–Marga, no tendrás un hijo guapo como el que tienes en el Mulhacén. Tengo una niña pa él. Y así con estas palabras empezó la historia de la chica del Colegio Monaita con el chico del Colegio Mulhacén.

Está claro que Marcelo y Coki están enamorados, pero también es cierto que quieren a Dios, por eso han decidido empezar su vida matrimonial contando con Él. Como hemos leído en la primera lectura, que hizo Tobias y Sara: han decidido comenzar su vida matrimonial rezando. Y aquí nos encontramos en la Santa Misa, la oración más grande que puede hacer el ser humano.
Por eso Jesús está presente en esta boda, como estuvo en Caná. El Señor es el invitado más importante, el que no podía faltar. Y junto con él está su Madre. Y ya se ve que María era un poco mandona, como tienen que ser todas la madres. Aunque Jesús le dice que no ha llegado su hora, la Virgen no escucha la negativa y le dice a uno de los criados que vayan a hablar con Jesús para que los novios saliesen de un apuro. Porque seguramente el novio tenía el defecto de ser poco previsor.

Un único defecto, que son dos
Cuando le pregunté a Marcelo si Coki tenía algún defecto, él me dijo que no, que si acaso que es un poco mandona y demasiado madre. Lo que podría decirse con el título de un libro: Algunas mujeres son como todas.

Y al revés cuando le pregunté a Coki. Me dijo que el único defecto de Marcelo son dos cosas: que es muy tranquilón y con mucho carácter. Que se podría traducir: un pasota con genio.

Lo bueno de todo esto es, que no se quieren a pesar de sus defectos, sino que se quieren con sus defectos. Así nos quiere Dios. Por eso puso San Pablo el ejemplo del matrimonio para hablarnos del amor de Dios. 

Hace días estuve en Asturias, y en la catedral de Oviedo conservan como un tesoro uno de los recipientes de piedra –una de las hydrias– que estaban llenas de agua natural potable, y que en las boda de Caná Jesús convirtió en vino.

Dios nos quieren con nuestros defectos y con esa comprensión tenemos que amarnos los cristianos. Y éste es el milagro del matrimonio: convertir lo natural, las debilidades de los dos, en un vino que da alegría. Eso es lo que pedimos hoy para Coki y Marcelo, por medio de la Madre de Dios.


–PRIMERA LECTURA
Tb 8,4b-8: Haznos llegar juntos a la vejez
(378. del Ritual)

–SALMO
Sal 144  
(404. del Ritual)

–SEGUNDA LECTURA
Ef 5, 2a 25-32 : Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
(391. del Ritual)

–EVANGELIO
 Jn 2,1-11: En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos
(416. del Ritual)               
                             
IGLESIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE GRANADA
 Sábado 23 de agosto de 2014, a las 20:00 

viernes, 7 de noviembre de 2014

VISA DE ORO

La Visa de oro
En una ocasión me escribía Matilde: Sabes, soy muy soñadora y en mis fantasías siempre estaba a mi lado un arquitecto. Mi madre a veces me preguntaba... "¿Tú por qué no tienes novio?" Y yo le decía: "Mamá, es que no hay ninguno que merezca la pena, los hombres están asustados con esta nueva generación de mujeres y no quieren compromisos. Yo además busco a uno que me ponga la visa de Oro y con el que no me tenga que preocupar por nada."

Y sigue diciendo Matilde: –Fernando no me ha dado una visa de oro, pero el oro lo tengo en él. Cuando algo me estresa siempre me dice: "Tú no te preocupes por nada en esta vida" eso me da una seguridad infinita. Me encanta.

Le pregunté a Matilde qué Evangelio quería para la boda: –Sin dudarlo, a mí siempre me ha marcado mucho "La parábola de los talentos". Siempre he querido ser más, dar más, no me he conformado nunca: lo mío ha sido trabajar y esforzarme. He tenido el mejor ejemplo en mi casa, en mi padre que era un número uno, y en la entrega de mi madre. 

Lo que pasa es que la parábola de los talentos tiene que ver más con la Visa de oro que con una boda, y entonces hemos tenido que elegir otro Evangelio: el Reino de los cielos se parece a uno que edificó su casa sobre roca.

El matrimonio es como el hormigón armado
Y tratándose de la boda de un arquitecto  –que me perdone Matilde– lo más poético que se me ocurre es comparar al matrimonio con el hormigón armado. Como sabéis por Wikipedia el hormigón es un elemento estructural que resiste mal la tracción. El hormigón resiste mal la tensión. Cuando se le estirara se vuelve muy vulnerable. Y esto es lo que nos sucede a los varones, que parecemos fuertes pero con frecuencia nos venimos abajo.

Por eso Fernando cuando vio a Matilde pensaría lo mismo que hubiera pensado el «Hormigón» cuando conoció a la «Acero». En este caso dijo el novio de esta boda: «en cuanto la vi me encantó: es arte, carácter. Desde que la conocí no he parado de reirme, incluso cuando discutimos, que discutimos muy poco»

Bien empezamos. Y «lo que bien empieza, bien continua». Porque –en este caso– acabar, no acabará. Lo hemos leído en la Primera lectura ( cfr. 1 Cor 12, 31s). Ya lo diría San Pablo si estuviera aquí: «el hormigón armado no acaba nunca». Porque el amor es la fuerza de dos que no quieren separarse. Y como les gusta decir a los arquitectos: "en los  momentos difíciles lo que conviene hacer es reparar no separar".

La historia de un SMS
Pero todo esto tiene su historia, me contaba Matilde: Una mañana Vero y yo nos acicalamos –como manda la tradición en el Domingo de Ramos, aunque sin estreno de ropa– y nos echamos a la calle.

Y como Jesús entró en Jerusalén aquel día, así entró Fernando en mi vida. Por la puerta grande y entre multitudes, porque Sevilla estaba abarrotá, la semana más grande del año. Y terminamos, de una manera muy sevillana, tomando unas cervecitas en el Tremendo. Lucía que hoy vive en Singapur, al día siguiente me insinuaba: "me encantaría... Hacéis una pareja ... Qué ilusión me haría..." .

Y me seguía contando Matilde: Después de ese Domingo de Ramos, pasaron más domingos sin vernos. Y un día –empujada también por mi amiga Lucía– le puse un mensaje a Fernando, por sí le apetecía tomar algo. Su respuesta fue: –En media hora estoy ahí.

Y sin darnos cuenta, pasó una estación y otra, y las cuatro... Fernando las iba contando todas, hasta que hicimos un año, dos, tres. Tan fácil que parece que llevamos juntos toda una vida. Alguna vez le he preguntado a Fernando que si no le hubiera escrito yo un SMS que si me hubiera llamado él alguna vez. Y me dijo que no. Porque es tímido y estaba escarmentado con otras. Sin embargo vino aquel día.

Un anillo en forma de balón
Y aquí estamos... Según ha declarado Matilde en una entrevista a la prensa: El pasado noviembre, Concha, la madre de Fernando, me invitó a una Gala benéfica, sin saber que me invitaba también a formar parte de su familia. Allí, tuve la suerte de coger el balón de balocesto que Romay lanzó a la grada. Y decidimos casarnos. ¡Qué buen balón cogí! Qué puntería! 

Era domingo –como el día que nos conocimos– y Fernando me dijo: "Me da vergüenza no haberte comprado un anillo, como tú te mereces... Le respondí:  "Para mi tú eres mi anillo que encaja a la perfección".

Y termina diciendo la novia: Se me saltaron las lágrimas. Igual que a los 16 años cuando vi el Partenón, y sentí el Síndrome de Sthendal. Lloré sin saber que me ocurría: sublime.

Ya se ve que Matilde es una artista romántica, igual que el Parque de Maria Luisa, donde vivió en la infancia: todo un regalo del Cielo. Vivir en la Torre norte de la Plaza de España.

Romanticismo disciplinado
Los que conocen a Fernando y Matilde dicen que hacen un tándem perfecto. Podíamos definirlo Arte y Arquitectura. O lo que es lo mismo Romanticismo y disciplina. Efectivamente, Fernando trabaja cuidando los detalles, sin cansancio. Tiene la delicadeza y la paciencia de un chino: toda la disciplina minuciosa de siglos.Y Matilde es espontánea y alegre, como la primavera sevillana.

Leyendo –hace unos años– unos poemas, me encontré con un texto que decía que la más maravillosa de la belleza es un romanticismo disciplinado. Y esto es lo que forman esta pareja. Y en esto consiste la armonía del amor: de dos cosas hacer una.  

Tenemos muy presente a Alfredo padre. Hay que ver cómo le quería la gente, porque casi todos sus amigos están aquí en la boda acompañándonos. Me acuerdo que en una ocasión le presté  una semblanza –que había escrito una periodista famosa– sobre San Josemaría. Y después de leerla me dijo que le había impresionado la figura de D. Álvaro del Portillo, por su fidelidad en los momentos duros. Efectivamente esto es lo que le hizo ser un hombre de una pieza. Por eso la Iglesia ha beatificado a D. Álvaro, recientemente. Tenemos aquí a la Virgen, que que ha dejado el Valle para vestirse de La Candelaria. Seguro que Alfredo padre, le estará pidiendo a Ella por los nuevos esposos: para que les consiga una fidelidad llena de alegría.

IGLESIA DE SAN NICOLÁS 
 Sevilla, sábado 25 de octubre de 2014, a las 13:00





–PRIMERA LECTURA
Tb 8,4b-8: Haznos llegar juntos a la vejez
(378. del Ritual)

–SALMO
Sal 33: Bendigo al Señor en todo momento  
(404. del Ritual )

–SEGUNDA LECTURA
1Co 12,31-13,8a: Si no tengo amor, de nada me sirve
(389. del Ritual)

–EVANGELIO
 Mt 7,21.24-29: Edificó su casa sobre roca
(412. del Ritual)               
                             

lunes, 25 de noviembre de 2013

ASESORES

Maravillas
Nos dice el Evangelio -como acabamos de oír- que había una boda en un pueblo de Galilea. 

En nuestro caso podíamos decir que el novio no es de un pueblo sino de una Puebla.

Y san Juan, invitado a esa boda en Palestina, nos habla en primer lugar de la presencia de María en esa celebración. 

Y después añade que también estaban Jesús y sus discípulos.  

Lo mismo que aquí ahora en Granada, que están invitados los 12 amigos de Guillermo. Que por desde el colegio siempre han estado unidos, de una forma un tanto maravillosa.

FORO DE HOMILÍAS

Homilías breves predicables organizadas por tiempo litúrgico, temas, etc.... Muchas se encuentran ampliadas en el Foro de Meditaciones