lunes, 14 de octubre de 2019

SALTO AL COLOR


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Ver las cosas como Dios las ve


Un grupo de música titula su último álbum como “salto al color”. Precisamente algunos asistimos a un momento parecido: el paso de la televisión antigua a la que tenemos ahora. Era otra dimensión visual.  El campeonato de fútbol en Argentina sirvió para que muchos en su casas dieran ese paso. Como fue paralelo a la transición política, ahora se habla del régimen anterior como de “la España en blanco y negro”.

El paso al color en la vida espiritual se da cuando uno comienza a ver las cosas como Dios las ve: un gran salto para un hombre, pequeño para la humanidad. Y esta hazaña personal solo es posible realizarla si nos comunicamos con Dios. Por medio de la oración elevamos nuestra mente hacia Él. Así enviamos señales de alarma cuando tenemos un problema. Aunque Él ya sabe lo que nos sucede, sin embargo en la oración descubrimos la forma de solucionarlo. Pues como dice uno de los salmos (Responsorial de la Misa): Nuestro auxilio nos viene del Señor (120, 2).

El secreto de la oración no está en que Dios nos escuche sino que nosotros seamos conscientes de que necesitamos de Él. Porque el Señor siempre nos atiende, lo que sucede es que con frecuencia no puede concedernos lo que pedimos porque no es conveniente. Es en la oración donde nos identificamos con el querer de Dios y, así, acertamos.

Si nos cansamos de rezar perdemos las batallas

Como han hecho los santos no hay nada mejor para ponerse en comunicación con el Señor que la sagrada Escritura, porque leyéndola estamos escuchando con los ojos la palabra de Dios. De ahí que san Pablo nos diga que es útil para muchas cosas: para corregir, para educar en la virtud (Segunda Lectura de la Misa: 2 Tm 3,14-4, 2).

Por eso abrimos el libro del Éxodo (Primera Lectura de la Misa: cfr. 17,8-13) y allí se nos cuenta que Moisés se cansaba de rezar, materialmente hablando. Como uno se cansa de estar de rodillas, también el Profeta se cansaba de tener las manos levantadas hacia Dios y entonces le pusieron una piedra para que se sentase y  le sostenían los brazos uno a cada lado. Aunque más que elevar las manos hay que elevar el pensamiento a Dios. Y más que estar de rodilla lo que se tiene que inclinar es nuestro corazón.

El texto sagrado detalla que mientras Moisés tenía en alto la manos vencía Israel, y si las bajaba perdía. Así gráficamente se nos hace ver lo Jesús también explica que debemos orar sin  decaer” ni desanimarnos (Evangelio de la Misa: Lc 18, 1 ), como hace una viuda pesada.

La viuda pesada

Jesús nos habla en el Evangelio de la actitud de un cristiano: orar continuamente. Jesús para subrayar esta actitud nos pone el ejemplo de una viuda cansina que no para de repetirle a un juez que le haga justicia y el juez corrupto le da la razón sin otro motivo que el que le deje en paz.

Y claro está nuestro Padre Dios no es corrupto: eso quiere decir que nos atiende desde el minuto cero. Por eso añade Jesús: Pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?  Lc 18, 7.

El Señor quería explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desfallecer (Evangelio de la Misa: Lc 18, 1). Para eso los cristianos de Egipto inventaron las jaculatorias, oraciones cortas, que se pueden rezar en cualquier momento. De eso tenemos constancia por san Agustín. Se llaman así porque son como flechas (jaculata, en latín) que se lanzan a Dios.

A un obispo le pregunté como hacía para tener presente a Dios todo el día, y me dijo que lo común era emplear jaculatorias: esas oraciones breves que se puede decir en cualquier lugar. Por ejemplo repetir con el salmo: nuestro auxilio nos viene de ti, Señor; o ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío! Esto es lo que venía a decirme mi madre al oido cuando yo estaba a punto de dormirme. Y entonces me preguntaba que significaría eso de “vosconfío”. Y después añadía otra frase misteriosa: Dulce corazón de María, sed la salvación mía. Dulce corazón... y yo me imaginaba un postre.

Las jaculatorias se pueden decir en cualquier lugar: en la calle, en el Mercadona, en urgencias... Y así, partido o partido, es como llegamos a la amistad con Dios.

Hay quienes todavía se acuerda de que la televisión terminaba de emitir llegada la media noche. Hoy en día es impensable que la programación se interrumpa. Aunque nosotros durmamos la tele sigue.

Siguiendo este ejemplo recordamos que algunos santos hablan de que se puede rezar hasta durmiendo porque nuestro subconsciente está unido a Dios. Esto es lo que ocurre si nuestro último pensamiento es para Dios. Y para que sea así hemos de conseguir que también lo sea el antepenúltimo y el anterior...

Hay quienes recurren al rosario y empiezan a rezar hasta que se les entra sueño: así se duermen en brazos de María.

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29 Domingo T. O.  C

–Primera Lectura
m
Ex 17,8-13

–Salmo Responsorial
Nuestro auxilio nos viene del Señor...
120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: 2)

–Segunda Lectura
No
2 Tm 1, 6-8.13-14

–Evangelio
¡Si
Lc 18, 1-8

martes, 8 de octubre de 2019

EL BOLÍGRAFO DE DIOS




El porcentaje

Jesús se sorprende de que haya personas que no alaben a Dios después de haber recibido un gran favor. La verdad que es una cosa extraña que entre los seres humanos haya tanto desagradecido. Tendríamos que estudiarlo. Quizá es porque somos unos orgullosos que pensamos que, todo lo que recibimos, lo merecemos.

Según nos cuenta el Evangelio, el porcentaje de gente agradecida es muy bajo. Y lo curioso es que los más cercanos a Dios son los que menos se sienten inclinados a manifestar la alabanza.

Cuanto más cerca, más lejos. Quizá no somos agradecido porque estamos acostumbrados a recibir. Incluso puede ser que nos parezca lo más natural del mundo recibir regalos por nuestro cumpleaños, tener una salud estupenda, que el sol salga todos los días...

Cómo si uno dijera las calles están limpias, es lo normal, para eso pago los impuestos: no tengo necesidad de agradecer nada al alcalde de mi ciudad. El Estado de Bienestar es un invento moderno por el que si uno está enfermo puede ir con mucha facilidad a que le atiendan en la Seguridad Social, las medicinas son baratas en las farmacias. Existe el Ave, aunque todavía no llega a Almería...

Todo funciona mejor que en el siglo XX. Nada más que hay que ver las infraestructuras. ¿Pero quien pagó eso? Uno puede decir el fondo de cohesión, la Alemania de Merkel, o nosotros, porque “hacienda somos todos”. Desde luego poca gente escribe al ministerio de fomento para agradecer que el tren llegue a Granada: porque esto lo vemos como un derecho.

Habitualmente uno no suele agradecer lo que uno paga. Si voy a tomar un café lo lógico es que me sirvan; si voy a unos grandes almacenes lo normal es que me sonrían al comprar: eso va unido al  precio que pago.

Pues quizá esto es lo que les ocurría a los hebreos, que pensaban que como eran un Pueblo que tenían muy cercano a Dios, lo lógico es que les hiciese milagros a ellos. Se habían acostumbrado a la Presencia de Dios y todo le resultaba natural, como si el Señor tuviera esa obligación.

Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?» (Evangelio de la Misa: Lc 17, 17-19).

Lo lógico sería hacer lo que dice el Salmo (Responsorial de la Misa: cfr. 97, 1ss): aclamar a Dios, gritar, vitorear e incluso musicalizar la alabanza, esto es lo que hacen las personas desbordadas por el agradecimiento, pero... no lo hicieron. Y así Jesús no hizo a los nueve el regalo que sí haría al samaritano, que volvió y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias (Lc 17, 19). Y el Señor viendo su agradecimiento le dio la salud eterna: tu fe te ha salvado, le dijo (Ibídem).


Agradecer es una forma de pedir

Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios dice la Sagrada Escritura y es por eso que las personas santas son muy agradecidas, están continuamente diciendo gracias (Aleluya de la Misa: 1 Th 5, 18). Socialmente lo hemos convertido en una costumbre de buena educación, y es que esa actitud nos hace ser personas agradables. Recuerdo que en un colegio mayor en donde viví había una telefonista, que antes de pasarte la llamada, se despedía, diciendo –Gracias, por favor.

Lo curioso es que esto pase con los extraños que nos encontramos en el bus o en el metro, y luego no suceda con los de nuestra casa. Pues indudablemente los más cercanos son los más necesitado de nuestra delicadeza en el trato.

La alabanza y el agradecimiento es fundamental si queremos seguir recibiendo. Por el contrario a las personas desagradecidas no se les suele hacer favores.

A Dios le gusta que reconozcamos lo que hace por nosotros. Por eso los grandes santos han sido muy agradecidos: san Agustín, santa Teresa, san Josemaría...

Decía santa de Ávila que a ella se la ganaba con una sardina y san Josemaría, que tenía fama de ser muy agradecido, afirmaba, siguiendo a la castellana, que a él con una raspa de sardina.

Ojalá el agradecimiento no sea una frase hecha, que pronunciamos maquinalmente sino que las palabras reflejen la actitud de nuestro corazón. Por eso un propósito que podemos hacer es alabar y dar gracias.

Lo habitual suele ser criticar, fijarse en lo que va mal, y para algunas personas se ha convertido incluso en su forma de ser porque se han forjado una personalidad tóxica, que siempre se están quejando y lamentando.

El cristiano no debe ser esclavo del ambiente, porque lleva dentro su propio ambiente de paz, así dice san Pablo  que aunque el lleve cadenas por fuera la palabra de Dios no está encadenada (Segunda Lectura de la Misa: Tm 2, 8-13). Por eso aunque parezcamos unos extraterrestres es bueno que nos incorporemos al porcentaje de gente agradecida.

No se trata de que piropeemos a la gente, para regalarle el oido. Nuestro agradecimiento tiene que ser más sencillo. Es verdad que decir cosas bonitas en delante de la persona puede que lleve al engreimiento y la vanidad a la que escucha. A Dios no hay problema por alabar en su presencia a los seres humanos, sí. De ahí que hay que desconfiar del que nos alaba cara a cara. Lo importante y lo bueno es que nos alabe cuando no estamos delante.

Por eso el propósito que hemos hecho se puede concretar: alabar más, mucho más, a la gente cuando no está delante. Decir la verdad: qué bien se ha portado conmigo, es muy trabajador, muy ingenioso, muy buena persona. Me dicen que en el caso de que una mujer hable de otra mujer puede ser heroico que la alabe por su belleza, pues también en eso.

Gracias a Dios

Conocí a un santo que cuando alguien le manifestaba su gratitud respondía: –Gracias a Dios. Precisamente en el colegio mayor universitario, al que antes me refería, se bautizó un Japonés que se había convertido gracias a la amistad con un chico que vivía allí. El nipón, Terusato, formaba parte del cuerpo diplomático de su país y fue a Granada para aprender español.

El día de su bautismo estaba tan contento que dijo: –Gracias, Miguel Ángel, por haberme ayudado tanto. 

Y el universitario le respondió: –Mira lo que decía el Fundador de este colegio Mayor: las gracias a Dios.

A lo que contesto el japonés: –Sí eso es verdad pero tú has sido... (y no le salía la palabra “instrumento” de Dios)... tu has sido el bolígrafo.

Una cosa parecida hemos leído en el Libro de los Reyes (Primera Lectura de la Misa: 2 R 5, 14-17):
«Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel. Recibe, pues, un presente de tu siervo». Pero Eliseo respondió: «Vive el Señor ante quien sirvo, que no he de aceptar nada». Y le insistió en que aceptase, pero él rehusó.

Efectivamente, las gracias a Dios, pero el mundo está lleno de bolígrafos.
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28 Domingo T. O.  C

–Primera Lectura
Volvió Naamán al hombre de Dios y alabó al Señor
2 R 5, 14-17

–Salmo Responsorial
Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad
97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (: cf. 2)

–Segunda Lectura
Si perseveramos, también reinaremos con Cristo
Tm 2, 8-13

–Aleluya
1 Th 5, 18
Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros

–Evangelio
¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?
Lc 17, 11-19


lunes, 30 de septiembre de 2019

EL SALTO

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Auméntanos la fe

El hombre orgulloso está convencido de que las cosas salen a causa de su esfuerzo. Contrariamente, la experiencia nos dice que cuando contamos con Dios estamos más contentos.

En la práctica mucha gente actúa como si Dios no fuese necesario. Una cosa es la vida espiritual y otra el trabajo. Una cosa es la oración y otra la diversión. Por una parte están la vida material y por otra la del espíritu. En el día a día, no parece que un ámbito influya en el otro, salvo cuando nos interesa utilizar los servicios de Dios para que nos haga un favor, entonces es cuando la oración se utiliza como instrumento.

Hay personas que piden al Señor que actúe, que intervenga... y si no lo hacen desconfían de Él: de su amor o de su existencia. Sin darse cuenta están colocándose por encima del Creador, ocupando su puesto. 

La oración para esas personas consiste, de forma inconsciente, en someter a Dios a una prueba. Si les hace caso es un Ser comprensivo; si no les hace caso entonces no es fiable. 

Pero la fe no se basa en la eficacia práctica que tiene la oración, para servir a nuestros intereses buenos. El motivo de nuestra fe es el amor que nos tiene una persona: Jesús. 

Nosotros confiamos en un Hombre que a la vez es Dios, mientras que un altanero piensa que las cosas salen a causa de su inteligencia y de sus talentos. Pero los éxitos duraderos vienen a causa de la confianza que tenemos en Dios. Por eso le pedimos ahora: –Auméntanos la fe (Evangelio de la Misa: Lc 17, 5). 

De una escritora estadounidense, Jennifer Fulwiler, leí que ella pensaba que era feliz. Ganaba bastante dinero; acababa de casarse con un chico estupendo y vivía en una casa con unas vistas impresionantes. Sin embargo, una sombra de oscuridad la había acompañando siempre. Y esa duda le llevó a preguntarse qué era lo que de verdad importaba en la vida. Así tuvo lugar un encuentro inesperado. Como ella ha escrito: “Buscando la felicidad en todas partes acabé encontrando a Dios”. 

Hacer un examen a Dios

Satanás conoce la fuerza de nuestra fe, porque él también cree pero tiembla ante el Señor. El diablo es el maléfico genio de “la sospecha” y busca introducirla en nuestra vida. Quiere que el hombre someta a Dios a una prueba. Porque el hecho de querer examinar a una persona es empezar a desconfiar de ella, y eso es lo que pretende nuestro enemigo. Primero introduce la duda y luego la confirma. Nos insinúa que con Dios todo “nos” irá bien. Y cuando la cosa no sale según “nuestro” gusto, entonces, “nosotros” mismos le damos la razón al muy demonio. 

El Enemigo puede insinuar: –Confía en Dios, que así aprobarás. Confía que siempre tendrás éxito en la vida. Si Dios te quiere, todo tiene que ir sobre ruedas. 

Lo hace para que piquemos el anzuelo. Y cuando la cosa salga mal nos insinuaría: –Ha sido una catástrofe porque, en realidad, Dios no te quiere. 

A otros menos espirituales dice: –Ves que rezando no salen las cosas... Puede ser porque Dios no exista... Las cosas materiales son las reales: céntrate en ellas.

Continuamente está Satanás atacando nuestra fe. Espera que estemos cansados, para herirnos. A la fe se le llama armadura porque nos protege de las insidias del enemigo. 

Una y otra vez el diablo va lanzando mensajes falsos, fake news, con respecto a Dios. A ver si desconfiamos en algo, aunque sea un poquito, para que haya una brecha en el chaleco antibalas de la fe que llevamos puesto. 

El proyectil de Satanás encuentra un resquicio en nuestra armadura si dudamos de Dios. Y lo juzgamos cuando pesamos que “quizá” nos trata con dureza, que “quizá” nos ayuda poco, que no da señales de vida... Entonces ya le estamos empezando a condenar. 

Por el contrario la persona que cree en Dios no le somete a un control. Y cuando uno confía en Él es cuando escucha su voz con claridad y acalla la del enemigo. Teniendo fe es como mantenemos nuestro corazón receptivo (cfr. Salmo Responsorial de la Misa: 94, 1ss). 

Pero la fe no es una virtud teórica, sino que tiene que ser llevada a la práctica: los santos se han fiado de Dios cuando les pedía que se fuesen a otro país, que tuviesen paciencia en las dificultades, que no protestaran ante las cosas adversas, porque es su Mano la que mueve todo lo que ocurre y lo hace para nuestro bien. 

Con la fe vemos las cosas como Dios las ve, aunque sean situaciones muy duras. El amor exige confianza, y cuando la encuentra, entonces se manifiesta y en ese momento cambia nuestro puesto de vista. Las cosas no cambian con la fe, los que cambiamos somos nosotros al percibirlas. 

Jesús resucitado 

Aunque lo que te ocurra parezca una cosa trágica: Dios, de los males saca bienes. Satanás intenta que sus enemigos fracasen en sus buenos proyectos y el Señor lo permite, para dar luego un giro inesperado: del mal saca bien. 

El fracaso humano más estrepitoso fue el de Jesús. Pero su muerte en una cruz, ha sido lo que le ha llevado a su gloria más grande. Nadie como él ha influido tanto en la historia de la humanidad. También nuestras tragedias diarias pueden significar avances enormes. Dios no pierde batallas, si confiamos en Él. 

Confiamos en una Persona de carne y hueso, no en teorías. Nadie organiza un banquete de bodas por haberse casado con unos valores, sino con un ser humano. 

¿Por qué los cristianos hablamos tanto de Jesucristo? Porque en Jesucristo, Dios se ha vuelto cercano, accesible. Tiene tanta importancia leer el Evangelio, y tenerlo en la cabeza porque Dios nos habla a través de Él. 

Nuestra fe tiene su fundamento en la Persona de Jesús (cfr. Segunda Lectura de la Misa: Tm 1, 6-8.13-14). En Jesús se cumplieron las profecías, murió por nosotros; y tenemos pruebas fiables de que resucitó. Nosotros no creemos en un muerto sino en un resucitado vencedor. Por eso, cuando lo visitemos en el Sagrario y cuando lo recibamos en la Eucaristía podemos decirle: Auméntanos la fe. Porque la fe se requiere para dar el gran salto de nuestra vida. Nosotros somos unos siervos inútiles pero con el Señor realizaremos milagros (cfr. Lc 17, 5ss). 

Ahora estamos aquí reunidos en su nombre, sabemos que Él está entre nosotros pero no lo vemos. El nos insinúa: –No tengas miedo, fíate de mí que no te he fallado nunca. No te empecines en seguir tu criterio, tan básico, ya sé que tienes buenas disposiciones, pero que el apasionamiento no te ciegue. 

Quizá haya gente que se pregunte: ¿pero cómo habla Jesús? Pues nos envía su luz cuando elevamos nuestra mente hacia Él... esto es orar. Hay personas hacen oración pocas veces en su vida y otras continuamente: estos son sus amigos.

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27 Domingo T. O.  C

–Primera Lectura
El justo por su fe vivirá
Ha 1, 2-3; 2, 2-4

–Salmo Responsorial
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:«No endurezcáis vuestro corazón».
94, 1-2. 6-7. 8-9 (: 8)

–Segunda Lectura
No te avergüences del testimonio de nuestro Señor
2 Tm 1, 6-8.13-14

–Evangelio
¡Si tuvierais fe!
Lc 17, 5-10

lunes, 23 de septiembre de 2019

UN BANQUETE ETERNO

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El famoso y el pensionista

En el Evangelio (de la Misa: Lc 16, 19-31) Jesús cuenta la historia de un rico vividor, y Lázaro, una buena persona, pobre y además enfermo.

A veces nos admiramos de que los famosos se casan con supermodelos, rubias como el chapán, viven en casoplones con piscinas de placido turquesa, y hasta tienen perros importantes... Y nosotros, con nuestros horarios estresantes, somos vulgares mileuristas que, cuando no estamos en urgencias, pasamos malas noches con las cervicales: entonces se nos ocurre pedirle al Señor que no se acuerde tanto de nosotros... para enviarnos desgracias.

Quizá nos desagrada tanta fiesta de sociedad en la Costa del Sol, a nosotros que no podemos permitirnos nada más que una semana en la playa: unos tanto y otros tan poco. Por eso algunos se preguntan por qué los malos triunfan y los buenos pasan apuros, por qué viven tan bien algunos ricos corruptos y los buenos, en cambio, son pobres

Santo Tomás explica, que Dios es Padre de todos, y a alguno de sus hijos no va a poder darle el cielo porque no se lo merecen. Pero como, ciertamente, ellos han hecho algo bueno en la tierra les da ya aquí la recompensa, porque en la otra vida les espera el sufrimiento.

Por eso dice el Evangelio que, estando el rico en el infierno, le explican lo qué le ha sucedido a él y al mendigo enfermo: Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Efectivamente, como también nos dice la Sagrada Escritura (cfr. Primera Lectura de Misa:  Amós 6, 1a. 4-7) que los que viven una vida de placeres, asisten a banquetes donde se esnifa de todo y se acuestan en camas de marfil, no deben pensar que eso es para siempre. Porque el Señor hace justicia según las obras de cada uno (cfr. Salmo Responsorial de la Misa: 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10 : 1).

Las actuaciones de cada uno nos mejoran o nos empeoran. Y según eso seremos juzgados después de nuestra vida terrena... El consejo que nos da san Pablo es que busquemos el mejoramiento personal. Porque lo importante no es que cambien nuestras circunstancias sino que mejoremos nosotros, que nos enriquezcamos con la pobreza y con la riqueza, que nada ni nadie pueda hacernos malos. Es más, hemos de llegar a ser humildes, pacientes, personas que rara vez se se enfadan... (cfr. Segunda Lectura de la Misa: Tm 6, 11-16).

Los pobres de espíritu

No puede dudarse de que los pobres consiguen con más facilidad que los ricos el don de la humildad, ya que los pobres, en su indigencia, se familiarizan fácilmente con la mansedumbre y, en cambio, los ricos se habitúan fácilmente a la soberbia.

Pero también hay ricos que poseen la humildad y que usan sus riquezas de una manera que no se enorgullecen con ellas, sino que se sirven más bien de ellas para obras de caridad, pensando que su mejor ganancia es emplear los bienes que poseen en aliviar la miseria de los demás.

Esta pobreza de espíritu se da en toda clase de hombres y en todas las condiciones en las que el hombre puede vivir (San León Magno, Sermón sobre las bienaventuranzas 95,2-3 ).

El banquete eterno

Es muy interesante pensar que en el cielo disfrutaremos de las cosas buenas que Dios nos ha preparado.

Contaba el Papa Juan Pablo I una historia que tenía como protagonista a un coreano. Al morir le dicen: –¡Al Paraíso!

Y este coreano dijo : –Antes de ir al cielo, quisiera quitarme una curiosidad: me gustaría ver una vez, una sola vez, el infierno.

Efectivamente se lo conceden. Se abre una puerta y ve un comedor enorme. Mesas y mesas sin fin, colocadas una frente a la otra, y encima de cada una un plato da arroz caliente... Los comensales tenían un hambre inmensa, pero no había tenedores ni cucharas, sólo unos palillos larguísimos. Tenían hambre, tenían arroz, apetitoso y caliente, tenían palillos, pero eran demasiado largos y no llegaban la  boca... Había hambre y desesperación.

El coreano vio aquello y dijo: —ya entiendo, ahora vámonos al cielo.  Y se abre la puerta y zas... Era lo mismo; la misma amplitud de salón, igual tamaño de las mesas, la misma colocación una enfrente de la otra. Todas llenas de comensales, con apetito. Y el arroz delante. Pero éstos  comían.

Y decía el Papa: ¿sabéis como lo hacían? Al ser los palillos tan largos, uno tomaba el arroz, y en vez de llevárselo a su propia boca, se lo daba al otro, y el otro daba al primero.  Y así todos comían...era el Paraíso.

La diferencia estaba en que en el cielo se pensaba en los demás, y en el infierno los enemigos era “los otros”.

El primer milagro de Jesús tuvo lugar en el banquete de una boda. Un milagro en favor de otras personas, no en beneficio propio. El Señor lo realizó porque María se lo pidió: Ella estaba acostumbrada no solo a empatizar con los demás sino a resolverles los problemas. Una Madre prefiere tomarse el pellejo del pollo para que los hijos comamos la pechuga.
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26º Domingo T. O.    C

–Primera Lectura
Ahora se acabará la orgía de los disolutos
Am 6, 1a. 4-7

Salmo Responsorial
El Señor da pan a los hambrientos.
Sal 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10 (: 1)

–Segunda Lectura
Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor
Tm 6, 11-16

–Aleluya
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriqueceros con su pobreza
2 Cor 8, 9

–Evangelio
Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado
Lc 16, 19-31

lunes, 16 de septiembre de 2019

DIOS ES RICO



En lo material

Nos dice san Pablo que Dios quiere que todos los hombres se salven (Segunda Lectura de la Misa: cfr. Tm 2, 1-8), todos: los ricos, los pobres y los de clase media. Pero se preocupa especialmente de los más necesitados, como hacen los padres de la tierra (cfr. Salmo Responsorial Sal 112, 1ss). Por eso Dios se indigna cuando los poderosos tratan mal al indigente (cfr. Primera Lectura: Amós 8, 4-7).

San Pablo con bastante sinceridad nos dice que Dios es rico (2 Cor 8, 9). Esta es la realidad tenemos un Padre que posee el universo entero, un solar inmenso, con cantidad de propiedades naturales y edificadas. De Él son, también, todos los animales y la fauna del mar. Posee una variedad de plantas de lo más diverso. Dios ha creado las puestas de sol de Granada; también es Dueño de Viñas del Mar y de los rascacielos de New York. La estatua de la Libertad es suya.

Tenemos que agradecerle al Señor vivir en este tiempo tan maravilloso, donde nos podemos comunicar fácilmente con el rincón más lejano del planeta a través de internet. Hasta en los poblados más pobres del África tienen un teléfono móvil e incluso en muchos países de Europa existe la seguridad social. Puede que hayas visto a una persona que duerme en la calle acercarse a un cajero automático para sacar dinero. Como dicen algunos estamos en la época mejor de la historia y casi con toda certeza dentro de un siglo se habrá erradicado el hambre en el mundo. Hemos de luchar para eso.

Es que Dios es rico y los cristianos han trabajado y seguimos trabajando para que no haya desigualdades sociales tan grandes. Pues todavía quedan bolsas de pobres en USA y barrios marginales en São Paulo.

En lo espiritual

Hay personas que carecen de riqueza material pero tienen una riqueza interior grande: son inteligentes, buenas, sensibles, amables. Sin embargo, Dios además de ser rico, materialmente hablando, posee un caudal espiritual desbordante. Es inmensamente feliz: maravillosamente  completo.

Tenemos la suerte de poseer un Padre así, y heredaremos todo lo de Él. Los que están en el cielo poseen ya una calidad humana muy grande: son muy simpáticos, buscan agradarte desinteresadamente, y la alegría le sale por los poros. Todas esas cualidades las recibieron de Dios, y ahora son santos, con una perfección muy agradable para los demás.

También a nosotros nos gustaría no carecer de nada, y se lo decimos a nuestro Señor con las siete peticiones del Padrenuestro, seguros que nos escucha... Es más, Él mismo Dios, nos sugiere esa oración, porque sabe que somos criaturas muy necesitadas, sobre todo en lo espiritual, porque en lo material acabamos buscándonos la vida.

Se hizo pobre para enriquecernos

Nos dice san Pablo que Dios, siendo rico, se hizo pobre por nuestro amor (2 Cor 8, 9). Es capaz de prescindir de lo suyo con tal de que nosotros tengamos mejor calidad de vida. Al Señor le desagradan los egoístas, porque Él mismo se ha desvivido por ellos. Personas que en vez de servirse del dinero sirven al dinero, como si fuese su señor (cfr. Evangelio de la Misa: Lc 16, 13).

Un propósito: intentar ayudar a los demás con nuestros talentos. El que cante bien, que lo haga para hacer feliz a los que le rodean sin creerse un divo; el que tiene dinero, que sea generoso en las necesidades de los otros; el jubilado, que emplee su tiempo en servir gratis; el sacerdote, que se ponga en el confesonario; el casado, que manifieste su alegría y delicadeza sobre todo en casa.

Así podemos hacer de este mundo un lugar donde nos volveremos ricos con la generosidad de los demás.
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25º C

-Primera Lectura
Contra los que “compran al indigente por plata”
Amós 8, 4-7

-Salmo Responsorial
Alabad al Señor, que alza al pobre.
Sal 112, 1ss

-Segunda Lectura
Que se hagan oraciones por toda la humanidad a Dios, que quiere que todos los hombres se salven
Tm 2, 1-8

-Aleluya
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre
para enriqueceros con su pobreza.
2 Cor 8, 9

-Evangelio
No podéis servir a Dios y al dinero
Lc 16, 10-13


FORO DE HOMILÍAS

Homilías breves predicables organizadas por tiempo litúrgico, temas, etc.... Muchas se encuentran ampliadas en el Foro de Meditaciones