viernes, 30 de marzo de 2018

Mi tío Antonio

Como sabéis mi tío Antonio falleció el día 4, y me hubiera gustado celebrar las exequias por él. Pero cuando me dieron la noticia, me encontraba en Roma.
Y hoy he cogido el Ave a las 4:40 de la tarde para estar aquí. Precisamente me he sentado con un paciente suyo, al que descubrió una lesión de colédoco.
Tenía que estar aquí hoy, como fuese, porque aunque mi tío Antonio no tuvo hermanos varones, en realidad, mi padre y él se consideraban como hermanos.


La primera lectura nos hace considerar nuestra vida, cuando relata que Moisés habló al pueblo, diciendo: “Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal”.


Precisamente el miércoles pasado el Papa a los sacerdotes nos habló sobre nuestras homilías. Que deben ser cortas.


Pues en una situación como de hoy decía Francisco en una de sus homilias que nosotros somos hombres y mujeres en el tiempo... tiempo que empieza y tiempo que acaba.


El Papa, nos hacía considerar que: la muerte es un hecho, la muerte es una herencia y la muerte es una memoria.


Decía que podríamos imaginarnos que somos eternos, pero el hecho llega... Antes o después llega, y es un hecho que nos toca a todos.


Y sigue el Papa: La segunda idea es la herencia.
Decía Francisco que sucede a menudo que cuando, al morir, hay que enfrentarse a una herencia, en seguida llegan a ver cuánto dinero le ha dejado  a este, a aquel, al otro.


Y esta historia es tan antigua como la historia del mundo.
En realidad, lo que cuenta es la herencia del testimonio: ¿qué herencia dejo yo? Decía el Papa.


Y hablando del gran rey de Israel, explicaba que  David también fue un gran pecador: ¡cometió muchos pecados!
Pero fue también un gran arrepentido, hasta llegar a ser un santo, a pesar de las cosas gordas que hizo.


Y David es santo precisamente porque la herencia es esa actitud de arrepentirse, de adorar a Dios antes que a uno mismo, de volver a Dios.


Y con mucha simpatía comentaba:
Es cierto que, si vamos a un velatorio, el muerto siempre “era un santo”, tanto que hay dos sitios para canonizar a la gente:


¡la Plaza de San Pedro y los velatorios, porque siempre “era un santo”...


Y sigue diciendo:
La herencia verdadera es el testimonio de la vida. Es oportuno preguntarse: ¿qué herencia dejo si Dios me llamase hoy? ¿Qué herencia dejaré como testimonio de vida?


La tercera idea —junto al «hecho» y la «herencia»— es «la memoria».


Porque también el pensamiento de la muerte es memoria, pero memoria anticipada...


Por eso decía el Papa que la pregunta que hay que hacerse es:
cuando yo me muera, ¿qué me hubiera gustado hacer en esta decisión que debo tomar hoy, en el modo de vivir hoy?


Pues hoy, mi tío Antonio junto con mi padre, estarán haciendo memoria de su paso por esta tierra.


Los dos  se querían mucho –y se seguirán queriendo en la otra vida–, los dos vivieron la infancia juntos.


Al quedarse huérfanos se vinieron a Sevilla, a vivir con nuestra bisabuela Irene, y vivieron los dos en la misma casa, la de la calle Alhóndiga 80.


Allí junto al convento de las  las monjas, que hacen las yemas de San Leandro.


Los primos se querían mucho: mi Padre me hablaba de sus primas Irene y Felisa. A las que mi tío Antonio también tenía gran cariño, eran las chicas de la familia.


En esa casa, que luego fue vivienda y consulta de mi tío Antonio, se conocieron mis padres. Porque mi madre venía a Sevilla, a examinarse de piano.


Siempre he sabido que mi tío  y mi padre se lo pasaban muy bien: uno estudiaba medicina y otro derecho, y su pasión era el fútbol.


Así competían entre las dos facultades: muchas veces he oído a mi padre los gritos de ánimo que daban los hinchas, a los dos equipos: –¡Húmero y barbecho el que pita es Derecho!


A lo que contestaban los rivales: –¡Húmero y vagina, la que pita es Medicina!


Mi padre me contaba que los dos iban a estudiar  al parque de María Luisa.


Pienso que allí no darían ni golpe, pero aprovechaban para vender los libros viejos que tenía su abuela Irene.


Y así ganarse un dinero para ir al fútbol: por supuesto al Sevilla.


También era conocido en la familia, que un día alguien llevó a su abuela Irene, un lomo.  Para que ella se lo entregara a una persona del pueblo, que iría a recogerlo.


Y como los dos, en aquellos años 40, tenían tanta hambre... se lo comieron de una sentada.


Y le dijeron a su abuela, muy sumisos, que pensaban que era para ellos.


Los dos eran muy simpáticos: mi padre más expresivo...


Y mi tío Antonio tenía un humor inglés muy fino, como el bigotillo, que entonces llevaban los médicos.


Me han contado, que a Tio Antonio, y a mis primos, les gustaba salir en barco con el hermano pequeño de mi padre. Que también se llamaba como yo.


Y luego al casarse con mi tía María Josefa, los dos matrimonios, ellos y mis padres, salían juntos porque congeniaban muy bien...Mi tía era muy divertida y emprendedora.


La última vez que nos vimos, mi tío Antonio y yo, hablamos sobre una pasión que teníamos en común: la historia.


Él. como estaba ya jubilado, se dedicaba a escribir, y por eso intercambiamos información.


Era de estos médicos humanistas, que les interesaba el mundo de las letras.


Y además de hacer ejercicio todos los días, me contaba que estaba escribiendo sus vivencias.


Yo les animé y me dijo que gracias a sus hijos las estaba publicando.


Al leer la esquela del periódico me han gustado varias cosas. Primero que no se equivocaran en su segundo apellido, porque a veces se lo escribían en plural.


Y luego que pusieran aquello de “médico”. Porque esa fue su vocación. Íbamos mucho a él.


Y después de pasar una enfermedad muy grave, dijo:
–Mi sobrino Antonio está más sano que una pera.


Esta vocación la han heredado sus hijos varones: Paco, Antonio, Juan; y mi prima Pilar, que es enfermera... Así que todos.
Hemos leído en el Evangelio aquello que dice Jesús: ¿De qué le sirve a un hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?


Estoy convencido de que mi tío que salvó a tanta gente se ha ganado el cielo gracias a lo que hizo por los demás y por Dios.


Así se lo pido a la Virgen de los Reyes.


Sevilla, parroquia de san Pedro
15 de febrero de 2018
8:45 p.m.

lunes, 29 de enero de 2018

HORMIGÓN ENAMORADO


BODA DE
ANGÉLICA Y  ALEJANDRO
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 Quiero agradecerle a don Rufino, que amablemente me haya permitido celebrar esta boda tan especial para mí. Aquí en Paterna y es que...
El Amor de Dios es ingenioso
El Amor de Dios es ingenioso. Por eso a Dios se le podría comparar con un Ingeniero, que organiza nuestra vida para que seamos felices. El Amor de Dios ha buscado la persona que mejor os convenía a Angélica y Alejandro para completar vuestra vida.

Dios organizó el viaje de una ecuatoriana, que como se llama Angélica vino por aire. Y al venir España en avión, se puede decir que Iberia hizo realidad el sueño de Alejandro.

Es que el Señor, como buen ingeniero ha previsto  hasta los más pequeños detalles para que un día como hoy estuvieseis aquíTodo esto es muy curioso: aquí está don Francisco, el padrino, que como salta a la vista es sastre, y compra sus telas en los Almacenes Olga, que son de mí familia ecuatoriana.

No ha venido solo, sino acompañado de Trinidad, que como su nombre indica vale por tres: abogada y ahora dos veces madre. También Dios ha querido que estuviese Juan Carlos un auditor del la fuerza aérea ecuatoriana, junto con Adriana, su mujer. Y unas niñas, Sarai e Isabela, que son cadetes de un liceo naval. Y por supuesto Mateo, otro sobrino de Angélica, y prometedor universitario.

Si esto me lo hubieran dicho hace un año no me lo creería. Pero todo es fruto del amor. En la primera lectura hemos escuchado como san Pablo nos habla de cómo es el amor de Jesús. Y efectivamente el Amor de Dios os ha traído y os ha llevado. Ha estado proyectado” por Dios para que os conocierais los dos en un laboratorio. Efectivamente todo es posible en Granada. El Amor de Dios lo organiza todo para el bien de los que le aman. Nada es casual.

En un día como hoy –que me perdone una profesora como es la Madrina, María José– pues lo más poético que se me ocurre es comparar al matrimonio con el hormigón armado.

Como sabéis por Wikipedia el hormigón es un elemento estructural que resiste mal la tracción. El hormigón resiste mal la tensión. Cuando se le estirara se vuelve muy vulnerable. Y esto es lo que nos sucede a los hombres, que parecemos fuertes pero con frecuencia nos venimos abajo.

Por eso  cuando Ale vio a Angélica hizo lo mismo que hubiera hecho el «Hormigón» cuando conoció a la «Acero»El Hormigón miró a la ecuatoriana de acero, como Batman miró a su chica: y Angélica lo notó en seguidaEsto no lo he leído en internet, sino que me lo contaron los novios.

Bien empezamos! Y “lo que bien empieza, bien continua”. Porque –en este caso– acabar, no acabaráLo hemos leído en la Primera lectura (cfr. Ef  2a. 25-32) Ya lo diría San Pablo si estuviera aquí: serán los dos una sola carneEs como el hormigón enamorado”, que no acaba nunca. Porque el amor es tan fuerte que no puede separarse.

El que os une es Dios
Y si Dios os une no hay nada que pueda separaros. Dios lo que hace es unir. Porque Dios es el mejor Bio Ingeniero. Pues este sábado empieza a elaborarse vuestro matrimonio, que será como un laboratorio donde habrá experiencias que habrá que superar. Y contareis con el mejor Director de departamento, que es el Señor.

Precisamente en el Evangelio de la Misa le preguntan al Maestro –y me acuerdo de Pepe– al que también le habrán dicho cosas por el estilo. Un fariseo le pone a prueba, y Jesús le confirma cuales son los dos primeros mandamientos. También los ingenieros hacéis pruebas.

Según me han contado que la primera prueba fue  exactamente hace un año, el 8 de diciembre de 2016. Fue la llamada “prueba del hermano”. Ese día Julio analizó a Angélica. Alejandro estuvo callado todo el rato, y la futura novia pensó que no había pasado la prueba. Pero ya se ve que sí. Porque Angélica y Alejandro quedaron otra vez, y ella le regaló un mono. Todavía no se ha podido saber por qué lo del peluche. Quizá porque los españoles tenemos más pelo que los americanos.

Ya se ve que Angélica y Alejandro son muy distintos. Tanto es así que en enero pasado Angélica llamó a Ecuador, habló con Trini, su Madre y le dijo: –Mami tengo un novio... Lo que sucede es que...toma mucho café.... Es que que Angélica tiene el mismo sentido de humor que su Madre, doña Trinidad, que está siempre sonriente y bromea como su hija. Aunque físicamente es delgadita, como su padre, D. Francisco, no más...

También ellos dieron el visto bueno, pero por vidéo conferencia: Fue en  agosto. Alejandro dijo escuetamente en estilo hormigón:
–Tienen ustedes un hija maravillosa, yo la amo y deseo casarme con ella (punto).

Igualmente Ale, preguntó a sus padres qué tal les había parecido Angélica. María José encontró muchos calificativos, pero Pepe, dijo unas palabras dignas de un andaluz sentencioso: A mí me parece bien.

El hormigón enamorado
El Acero y el Hormigón unen sus cualidades para ser tan resistentes como el amor de Dios. La unión entre Alejandro y Angélica,  podríamos considerarla como la del Hormigón enamorado, que unen sus cualidades para potenciarse el uno al otro. Por ejemplo Ale ha empezado a bailar, y Angélica se ha hecho friki. Por eso no me extrañaría que en la tarta de boda aparecieran como novios los muñecos de Darth Vader y la princesa Amidála.

Pienso que el secreto para ser fieles a vuestra vocación matrimonial es tener muy presente a la Madre de Dios en vuestra casa. No es una casualidad que os casarais en sábado. El día que la Iglesia dedica a la Virgen. Tampoco es una casualidad que en las dos familias la tengan mucha devoción a la Señora, como la llamáis en Paterna.

Pues por vuestro matrimonio, por vuestro puente, tiene que pasar la Virgen. Por eso empezad desde el primer momento rezando las tres avemarías de por la noche. Y enseñarle esta costumbre a vuestro hijos. Porque la Virgen, como Madre del mejor Ingeniero, siempre suministrará acero a vuestro hormigón enamorado.

 LECTURA
Ef 2a. 25-32: Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia

SALMO RESPONSORIAL
Sal 127 (128), 1-2.3.4-5ac y 6a (R.: 4): Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor


EVANGELIO
Mt 22, 35-40: Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él

9 DE DICIEMBRE  201712:00
PARROQUIAL DE SAN BARTOLOMÉ
DE
 PATERNA DEL CAMPO
HUELVA

miércoles, 15 de noviembre de 2017

TODO ES POSIBLE EN GRANADA



Si uno consulta en Google, no en otro buscador de internet sino en ese. Si uno pone: “Ruiz Palomino, José” Te sale lo siguiente. (No quiero decir que tenga truco sino que al hacer esa búsqueda te sale precisamente en Google): “El niño de la fotografía es mi hijo Fran

Ese era el título de un capítulo de un libro, sobre las enseñanzas de san Josemaría sobre la familia. Pues en la portada del libro aparece el primero de los hijos de Mari Paz y Pepe, siendo levantado por un santo. Bien empezamos…

Pero la cosa continuó… Después vino el segundo, la tercera Aunque el asunto se podía haber torcido por culpa de la afición del cabeza de familia por la música.

Como se lee en ese libro, Pepe tomó una decisión crucial en su vida: desocupar la habitación donde tenía todo un arsenal de cintas de música clásica. Echó de casa a Beethoven y a Juan Sebastián Bach, para que cupieran un Álvaro y un Javi.

Quién les iba a decir a Mari Paz y a Pepe, que tendrían a dos hijos sacerdotes ordenados en la misma ceremonia…: es como tener mellizos. En este caso trillizos, porque yo me considero de los Ruiz Antón… Porque desde que Pablo me adoptó he ejercido de cura de la familia.

Como acabamos de oír en la primera lectura de la Misa de hoy que decía el Señor al profeta: es que vuestros planes no son mis planes (Isaías 55, 6-9). La verdad es que la ceremonia de hoy es un tanto asombrosa. Ya que se ordene un hijo es regalo. Pero que se ordenen dos, y a la vez.

Como me decía Marí Paz, al darme la noticia: -Es que todavía no me hecho a la idea... Es para darle gracias a Dios continuamente. Ya lo acabamos de oír en el salmo (cfr. 144): estar continuamente alabando a Dios.

Tan abrumado estaba Pepe, al decirme que los dos hijos se ordenaban…, que lo primero que me vino fue una carcajada. Como si el Señor jugara con nosotros: como si  hubiera sacado dos conejos de la chistera, valga la comparación.

Hoy es un día importante en la vida de un sacerdote. Nunca se olvida la Primera Misa, como el día de la Primera Comunión, que providencialmente también la hicieron juntos: el 28 de mayo de 1983. Pues este 23 de septiembre de 2017 es un día único, y además por duplicado, que es lo más curioso.

Estando los dos en Roma, don Javier –entonces el Padre– bromeaba con Álvaro y con Javi, porque a veces los confundía. (La verdad es que en algunos cuadros de Armando Pareja aparecen los dos como modelos de ángeles rubicundos. Hay que decir que el artista también ha pintado angelitos negros. Pero todavía no se ha atrevido a pintar ángeles calvos como Pepe y un servidor. La cosa es un poco discriminatoria).

Pues como los nuevos sacerdotes son muy parecidos, uno de los dos hermanos, le decía en a don Javier en Roma: –"Padre no es tan difícil diferenciarnos. Yo soy Javi y Álvaro es como una fotocopia mía, pero un poco ampliada"  Y el Padre se moría de la risa

Ya se ve que con estos dos, la vida de los Ruiz Antón ha sido un continuo show. Con decir que Álvaro, Javi y Jorge formaban una productora de eventos familiares llamada "Los tres cerditos". Que eran como el tridente del Barca, pero en broma. Y Javi, me ha contado, que en la actualidad como tienen más caché se llaman "Los tres Tenores". Seguramente el vaticano los tendrá que contratar para Navidad.

Y no deja de ser simpático que el Evangelio de la Misa sea el de la parábola del propietario, o sea Dios mismo que que al amanecer -en la juventud de las personas- sale a contratarnos para su viña (cfr. Mt 20, 1-16a).

Recuerdo que de pequeño además de torero, yo quería  ser Papa… Pero las dos cosas a la vez. Obispo de Roma por la mañana y matador de toros por la tarde. O sea pluriempleo.

La verdad es que lo de torear me ha salido, pues como sacerdote, hay que dar capotazos y estar al quite, porque ahí está el demonio con sus cuernos. Sin embargo mi carrera de Papa se torció. A lo mejor Álvaro o Javier tengan más suerte.

Lo digo porque al oír el Evangelio (Mt 20, 1-16a) me acordaba de lo que decía el Papa Benedicto al inicio de su pontificado. Que Javi, escuchó en directo desde la Plaza de san Pedro.

Decía el Papa Ratzinger, que él era un humilde trabajador en la viña del Señor. Y si eso es el Papa, también nosotros lo sacerdotes. No podemos darnos importancia.

Aquí el importante es Jesús. Por eso hemos oído a san Pablo en la Segunda lectura que nos ha dicho: "Para mí la vida es Cristo"( Fl 1, 20c-24. 27a). Esto es lo que he oído al Padre en el mes de agosto.

Este verano he tenido la suerte de coincidir en Alemania con el Prelado de la Obra. Y nos decía a los sacerdotes que centráramos nuestra vida en Jesucristo.

Que se vea que todo lo que hacemos, lo hacemos para ser fieles a nuestro Señor. Que lo que los sacerdotes hacemos, no es una cosa nuestra: el Señor está haciéndola a través de nuestras manos.

Y por supuesto, nos decía, que se nos tenía que notar, que de verdad estábamos contentos. Desde luego esto último no hay que recordárselo a estos dos.

Precisamente hoy es víspera de Nuestra Señora de la Merced. Y no es una casualidad que la principal capilla de esta Parroquia está presidida por su imagen. Aquí a la derecha.

A nuestra Madre, le damos las gracias –como hacen Mari Paz y Pepe– por estos dos regalos que Ella nos ha hecho.

Y le pedimos que estos dos nuevos sacerdotes,  y este viejo, cada vez nos parezcamos más a Jesús.






viernes, 13 de mayo de 2016

A LA MUERTE DE MI MADRE



Acabamos de escuchar como el Evangelio explica la muerte con la que San Pedro iba a dar gloria a Dios (Jn 21,15-19). Y todos los que seguimos al Señor pasaremos por un trance similar: es lo previsto por nuestro Padre del cielo para darnos la vida eterna. Porque nosotros creemos en la resurrección. Afirmamos, como se lee en el libro de los Hechos, que un difunto llamado Jesús está vivo (cfr. 25, 13-21). Y que resucitaremos como Él. En la Ciudad del Vaticano se sigue celebrando en jueves la fiesta de la Ascensión. En ese día los primeros cristianos de alguna forma se quedaron huérfanos. Porque Jesús se marchó al cielo (cfr. Lc 24, 46-53).

Y María, la Virgen, guardaría con cariño la ropa de su Hijo, e incluso la casa de Nazaret todavía conservaría su olor. Pero ya no podría acariciar sus manos grandes de carpintero, ni se encontraría con su sonrisa, ni escuchar el tono inconfundible de su voz… Se fue.

Pero el día de la Ascensión no acabó siendo un día triste, sino de gloria. Porque Jesús iba a recibir el premio por todo lo que sufrió por nosotros, especialmente en la cruz. Todos los cristianos de alguna forma tenemos que hacer "nuestra" la vida del Señor. Por eso puedo decir que aunque he visto sufrir mucho a mi Madre, no ha sido un sufrimiento inútil. La habitación 392 de la clínica ha sido su Gólgota. Allí su agonía se ha convertido en oración. Y precisamente mi Madre murió la víspera de ese jueves que reluce más que el sol.

Efectivamente mis hermanas tendrán que recoger con cariño su ropa, sus libros, las pinturas que hacía... Pero ya no son unos días tristes. Porque ella se ha ido para recibir el aplauso de los  Ángeles y de los santos.

M
e contaba mi hermana pequeña que una persona le llamó para darle el pésame y como es lógico le preguntó: –¿Qué tal estás?
–Estoy contenta porque mi Madre ya está en el Cielo. A lo que la amiga le respondió: –No te entiendo, ya me lo explicarás. Humanamente hay cosas que son difíciles de entender. También a mí me pasaba de niño, que lloraba al pensar en el día de la muerte de mi madre.

Recuerdo que todas las noches se empeñaba en que tomara un vaso de leche, "porque tiene mucho calcio". Y además siempre me veía delgado, y quería que comiese unas cosas, porque tenían muchas vitaminas, y las lentejas porque tenían mucho hierro. Y es que las madres en todo ven vitaminas, hierro y calcio. Más tarde, después del rito de tomar la leche. Venía a mi cama y me decía bajito: –Reza está oración antes de dormir: Sagrado Corazón de Jesús en vos confío. Dulce Corazón sé la salvación mía. 

P
ues en estos últimos días hemos sido sus hijos, los que al oído, le susurrábamos esa oración. Y mientras se la repetíamos me venía a la cabeza que precisamente estábamos  en la clínica del "Sagrado Corazón" de Jesús, en el que ella tanto confiaba.

Y
 claro está, como supernumeraria quería mucho a san Josemaría. Por eso durante estos días me he acordado de lo que él contaba: pidió que en el momento de su muerte le cantaran una canción. Una que había triunfado en san Remo, y que hablaba de abrir las ventanas al sol, que era ya primavera. Efectivamente estamos en primavera, la época del año en la que la naturaleza parece que resucita... Mayo es el mes de las flores. Pero para mí Madre era, sobre todo, el de la Virgen.(Hoy celebramos una de sus fiestas preferidas).

N
osotros, sus hijos y sus nietos, a parte de rezar mucho le hemos cantado las canciones que a ella le gustaban. Especialmente "Amapola", que era la que grabó en un disco conjuntamente con mi Padre. Siempre estuvieron muy unidos  los dos. La verdad es que se querían mucho. Pero a parte de que les gustara la música, no se parecían en casi nada. Por ejemplo mi padre era superpuntual y a ella había que esperarla siempre. Me contó mi madre que de recién casados, una vez que fueron al fútbol se encontraron en el estadio ellos dos solos y un señor en la grada de enfrente. A él siempre le gustaba llegar antes a los sitios. Y cuando iba con nosotros, los dos niños mayores, a Misa  los domingos, dábamos paseos, por lo menos media hora antes de que empezara. Al preparar la homilía me vino a la cabeza que efectivamente el también se marchó antes, a los 65 años, y a mí madre como siempre, tuvo que esperarla:  ha fallecido con 90.

C
omo le tenía mucha devoción a san Josemaría, se fue a su Beatificación. Y a la vuelta  de la ceremonia se dedicó a saludar a unas y otras, y se perdió en el aeropuerto de Roma. El avión estuvo dos horas parado en la pista. Lo que fue sorprendente es la reacción de la gente cuando llegó. Como eran personas muy buenas, para que no se sintiera incomoda al llegar la última, lo que hicieron es estallar en un aplauso. Así me imagino que ha ocurrido cuando llegó al cielo mi Madre: que todos empezarían a aplaudir.

Termino con unas palabras  de D. Álvaro a uno de la Obra que estaba en nuestra situación. Le decía: "No conviertas nunca a tu madre en un recuerdo. Tu madre, que está junto a Dios, te va a acompañar el resto de tu vida. Por tanto, habla con ella, pídele cosas, ruégale que te cuide como ha hecho en la tierra..."

S
i le preguntarais a mis hermanos, os podrían decir que, de los seis, al que más quería mi Madre, era a mí. Pero no por el carácter, o porque congeniara más conmigo. Era por el hecho de ser sacerdote. Ya podéis imaginaros con el cariño con que me miraba. Porque no me veía a mí. Veía al Señor. Por eso, ya por las noches no tengo pesadillas pensando que se va a morir mi madre algún día. Precisamente esta semana  me desperté con un sueño muy bonito. Estaba escuchando a mi madre, muy joven, cantando una canción en italiano. Y entonces me desperté.

Una de mis hermanas llevó al hospital una banderola grande de la Virgen, que tenía mi madre en su habitación. Y esas fueron sus últimas miradas, las  dirigidas a nuestra Madre. Porque no estaba de acuerdo en esto de que madre solo hay una. Ella le decía a una de mis sobrinas, que Madre tenemos dos: la de la tierra y la del Cielo, y ahora están juntas. A la Virgen le pido que todos los que estamos ahora aquí, nos encontremos también un día con Ella.

FORO DE HOMILÍAS

Homilías breves predicables organizadas por tiempo litúrgico, temas, etc.... Muchas se encuentran ampliadas en el Foro de Meditaciones